22 Ángeles

Quizá en los últimos meses, por circunstancias, me he vuelto más crítica. No sé si es mi culpa -que tengo ahora una mala perspectiva- o son los hechos -y estáis de acuerdo conmigo-, pero os voy a comentar lo que pienso de lo que se emitió ayer en TVE (y siempre tenéis la sección de comentarios para hacer réplicas y contrarréplicas).

Ayer, tras varios meses anunciando su estreno, la cadena nacional emitió por primera vez la película 22 Ángeles que, si no recuerdo mal, en un principio se había presentado como una serie de alta producción (y se ha quedado en un TV movie de sábado para hacer la siesta).

Nos encontramos anoche, a pesar de la expectativas,  ante una película con errores de script constantes, con un guión  totalmente aséptico lleno de incoherencias, una trama forzada y unos personajes históricos que nada tenían que ver con su historia.

Es fundamental dar a conocer a los médicos españoles que llevaron la vacuna de la viruela a ultramar, a los héroes que lograron que la viruela fuese la primera enfermedad erradicada en el mundo, a los creadores del sistema actual de vacunación. Pero la realidad es suficientemente buena y está bastante documentada como para que con dinero público se haga un panfleto amoroso y se destroce la historia.
Tengo la suerte de conocer los detalles de la vida de Isabel Zendal, no de Cendala, que se pasan por alto -o directamente se falsean- en esta película. Salvany fue un médico tísico con graves problemas que hicieron todavía más heróica su hazaña de salvar el mundo, no un playboy que consiguió su puesto a través de la picaresca. De Balmis existen evidencias para pensar que podía ser un caso de Asperger, que no hubiera formado parte nunca de determinadas escenas ni tramas de este film.

Muchos dirán que es una película, que ahí está la libertad del creador, del contador de historias, que la ficción es un milagro que nos ayuda a colorear la realidad y por supuesto, que esta historia está basada en una novela y no en los hechos reales. Bien, estoy de acuerdo, nada que discutir ante ese argumento salvo un matiz personal: ya que gastamos una barbaridad de dinero público en hacer una película sobre nuestros héroes, dignifiquemos y respetemos sus hazañas, no le quitemos a la gente las ganas de seguir conociendo su propia historia.

 

 

A flor de piel (@javiermoro123)

El 10 de febrero de 2013 Javier Moro se puso en contacto conmigo a raíz de la investigación que estaba realizando para sua-flor-de-piel-portada próxima novela. Me preguntaba por la posibilidad de conseguir una documentación acerca del Doctor Balmis, sugerente protagonista en un principio. Indagando por el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, los archivos de las bases de datos de la universidad, etc. conseguí al menos el nombre de un par de especialistas que, cada uno a su manera, aportaron información sobre la historia.

Había oído hablar de ello, surgía en algunos círculos, me sonaba, pero no tenía ni idea de la magnitud de la hazaña de la que empezaba a tirar del hilo. Por mi amistad con Javier tuve la suerte de seguir el proceso creativo de la que hoy por hoy, y solo con lo que llevo leído, está siendo para mí la mejor de sus obras: el descubrimiento del personaje de Isabel Zendal, que acabó robando el protagonismo a Balmis; la travesía con 22 niños con la viruela inoculada para poder transportar la vacuna que más tarde salvaría a millones de personas; la vida y la muerte cogidas siempre de la mano… Pero lo mejor, cómo el

Pongo esta foto porque el chaleco es chulísimo :p
Pongo esta foto porque el chaleco es chulísimo.

propio Javier Moro, en su aventura personal de estos últimos años y con las dificultades encontradas en el camino, ha conseguido dar forma y crear (solo por lo que estoy viendo. Cuando acabe haré una crítica más precisa), la más bella de sus prosas. Os voy a dejar el vídeo promocional. Hoy la novela se presenta en Bilbao, así que si podéis asistir os aseguro que merecerá la pena.
Mi enhorabuena personal a mi amigo, narrador y cómplice favorito. Estoy muy orgullosa y agradecida de haber podido, aunque sea un poquito, participar en tu obra. El éxito lo tienes asegurado, eres un grande.