YO DESMONTÉ A KATE por @AntonioTomasio

YO DESMONTÉ A KATE por @AntonioTomasio

2016 fue el año. No estaba dentro de las metas a cumplir durante esos 366 días. Internet es un

ANTONIO TOMASIO REDES SOCIALES
Por Antonio Tomasio

medio en donde las redes sociales han proliferado, muchas aparecen y otras desaparecen, en mi caso, uso tres: Facebook, Twitter y LinkedIn, con algunos coqueteos a Instagram recientemente. Por medio de estas redes sociales y en especial con Twitter -que es una herramienta muy dinámica-, me ha permitido conocer profesionalmente a muchas personas de todo el mundo y en especial de España. Es el caso de Kate, así es, la propietaria intelectual de este blog, y por ello mi propuesta del título.

En febrero viajé a España, lo pueden leer en “Cerca de 30,000 kilómetros” http://www.antoniotomasio.com/cerca-de-los-30000-kilometros/

Ahora entraremos en detalle mi visita a Alicante, que es donde Kate reside. Mi encuentro desvirtualizador con Kate fue en las gradas de la estación de trenes Renfe, ya que queda cerca de la estafeta de correos -donde fui a despachar unos paquetes-, y su estudio queda al cruzar la calle. Fue un brillante día, sábado 13 de febrero. Debo confesar, a pesar de no ser supersticioso, que el número 13 está muy ligado a mi persona y siempre me suceden eventos memorables, como por ejemplo que nací un día 13.

Después de los saludos de rigor y reconocernos -cada uno ponía voz a las fotos de nuestros perfiles de Twitter- comenzamos a caminar en dirección al puerto. Kate me sorprendió agradablemente por ser una enciclopedia andante de la historia de su ciudad, por lo que disponía de mi guía personal categoría 5 estrellas, qué lujo.

Caminamos por la Av. Maisonnave, es decir, como la 5ta Avenida de Nueva York, por el mero centro de esa maravillosa y tranquila ciudad. Llegamos a la plaza Balmis y me enseño la casa donde Francisco Javier Balmis vivió y realizó algunos de sus trabajos. A cada paso se sumaba un rico comentario sobre la historia alicantina, mientras nos desplazábamos por las a veces estrechas calles, señalando históricos edificios, y sellando con comentarios que solo una verdadera enamorada de sus raíces puede hacer, por su amplia memoria y don de captar la atención del oyente (ergo, yo), le estoy muy agradecido. Por la Explanada de España -típico paseo de muchas ciudades costeras españolas- llegamos a nuestro destino, la zona portuaria. Recalamos en el famoso restaurante Dársena. Ordenamos y la verdad es que la conversación por parte de Kate no decayó en absoluto. Su conversación me mantuvo atento, la verdad, ni recuerdo cómo fue que el tiempo transcurrió. Einstein y su teoría volvieron a tener la razón, la relatividad. Recuerdo de la Isla de Tabarca, el Castillo de Santa Bárbara, que lo podíamos ver desde donde comíamos.

Volvimos por nuestros pasos y nos encaminamos por el Mercado Central, cuando pasábamos por el frente me relató los eventos ocurridos en la guerra civil y del bombardeo por parte de los italianos que sufrió dicho lugar, donde pereció infinidad de gente. Una calle, un comentario, un edificio, una anécdota. Kate, maravilla del conocimiento, de una generosidad demostrada, compartiendo libremente todos sus conocimientos y experiencias propias o trasmitidas a ella por personas que vivieron esos momentos históricos.

Por último legamos a la librería Pynchon & Co dónde nos brindaron uno de los mejores cafés que saboreé en Alicante. Llegado el momento tuve que despedirme, me retiré con ese sabor a café en la boca, a historia en mi mente y a amistad en mi corazón.

Continúa el relato 3- A flor de piel (@javiermoro123)

Continúa el relato 3- A flor de piel (@javiermoro123)

Aquí el video que revela el origen del texto de esta semana con una pequeña sorpresa al final.

Esta semana habéis participado a través de las tres plataformas, esto empieza a ser un éxito! Los participantes de esta semana y sus relatos han sido:

Rodrigo Pascual

Sin hacer ruido, entro en la habitación de los niños, los cambio y les dio un beso. Luego se puso el camisón y se metió en la cama, con ganas de llorar.

-¿Qué piensas?- en ese querer romper su fingida serenidad

– En este lecho, hoy caliente, en tu ausencia y en las noches de invierno que vendrán. Pienso en cómo alimentaré tu recuerdo. En cómo el deseo se ira diluyendo en miedos que devorarán todo placer.

La mirada de Juan reflejaba que nada será igual cuando la explique lo que hace meses guarda en su mente. Su meditada respuesta hará estallar toda la calma acumulada en la complaciente noche de ópera

– ¡Veras! Sé que lo que te voy a decir te parecerá cruel …pero una parte de mi anhela irse a ese destino incierto y peligroso. Hay días, en los cuales, ya no sé quién soy…Siento que todo es una mera normalización existencial. Un ir subiendo por los peldaños del tiempo y la descendencia. Deseo –egoístamente- la liberación transitoria de una vida con guion ya escrito. Te quiero…y amo profundamente el fruto de nuestra unión. Mis hijos lo son todo, pero una parte de mí, siente la llamada de la locura y el riesgo…

Y la noche puso sobre las sabanas las diferentes formas de entender el amor y el compromiso…

Continuará…

Rita De Casia Torreblanca-Ahumada

“…La guerra es deprimente…penso, con los ojos aguados del llanto que ya no pudo contener, tantos hombres y mujeres que pierden su vida…tantas familias quedan sumidas en el dolor. Nunca le habia tocado de cerca temer por la vida de un ser querido, pero ahora sabia lo que era sentir esa sensacion de perdida… de vacio, aun sin que se haya marchado todavia. Pensando en un futuro juntos, y de manera mas positiva, se limpio las lagrimas pidiendo a Dios que no se fuera el a la guerra, quiza de manera egoista, pero ella lo queria ahi, con ella, formando una familia…”

Casaseca 

Pero no lo hizo. Para qué -Pensó un segundo antes de quedarse dormida.
Al día siguiente se despertó temprano, quería ver a los niños antes de que abandonan el hogar camino de la escuela.
De camino al salón, envuelta en una bata de gasa semitransparente, se cruzó con una de las criadas más antiguas. Recordó entonces que había soñado con arañas peludas. Una pequeña arcada le subió por la garganta, pero consiguió retenerla en el último momento.
En en salón, sus hijos la esperaban completamente arreglados para acudir al colegio. El chófer la saludó con la gorra de servicio entre las manos, y ella lo ignoró como siempre hacía.
Un minuto después estaba sola. El periódico estaba repleto de noticias sobre la guerra en curso.
No voy a llorar -Se dijo cuando vio la primera lágrima ensanchándose sin prisas sobre la celulosa…

jose a Lopez Vizcaino

cobijada en esta no dejaba de pensar es esos momento mágicos, en el calor de sus brazos, como los echa ya de menos, la sola idea de perderle atormentaba su frágil ser, falto de ese amor que tanto anhela, con el primer resplandor de la mañana su cuerpo trémulo sucumbe al sueño.

Con los ojos cubiertos de lagrimas por un llanto que intentaba disimular vio en el reflejo del cristal como la puerta de su dormitorio se habría y se asomaba una figura alta y masculina. Esa figura,perteneciente al hombre por el cual estaba llorando,se quedo apoyado en la puerta y dibujando una leve sonrisa se dirijio a tumbarse junto a ella. La giro y dandole un suave,tierno y reconfortante beso la abarazo fuerte contra su pecho, y en ese momento parecía que el mundo se paraba, ya ya no importaba nada, ni el frio de la noche ni el ruido de las sirenas ni esa estupida guerra, en aquel momento solo importaban ellos.
Los pensamientos la atraparon de inmediato. Sus ojos como platos apenas distinguían las siluetas de los muebles de la habitación. Un sentimiento de tristeza la empezó a inundar como agua que se derrama sobre una palangana. Qué pensarían los vecinos si descubrían su adulterio con el joven soldado, menuda afrenta. Los voces chismorreras de sus vecinas ya resonaban audiblemente en su cabeza. Cerró los ojos, sonaron unos golpes fuertes en la puerta, la luz penetraba ya por las cortinas ¿Qué hora era? Sin duda los pensamientos la habían entretenido toda la noche. Se repitieron los golpes en la puerta. Se puso una bata sobre el camisón, y corrió a abrir. Entonces allí estaba él de pie en la entrada, en sus manos cargaba los macutos, era un adiós…
A la mañana siguiente en la estación, Otto se despidió con un apasionado beso, mientras el vapor de la locomotora les envolvía.Se dirigió al vagón de la mano de Hannah, -llegó el momento de partir, te quiero -dijo él, con lágrimas en sus ojos.En tren se puso en marcha, a medida que el tren aumentaba su velocidad, Hannah corría mandando besos, hasta que no pudo. Durante los cuatro años que transcurrieron, Hannah y Otto se escribieron innumerables cartas.Y esa espera tuvo su recompensa, Alemania perdió la guerra, todos sus compatriotas se sentían los perdedores, en cambio ellos se alegraron profundamente, pronto volverían a estar juntos. Y así fue…
Pero el llamamiento de William nunca llegó. Jamás pisó una trinchera. William era jorobado y padecía de estrabismo, lo que le hizo librarse al final. Aunque todas las semanas se empeñaba en llevarla a la ópera y repetir la escena de supuesto amor eterno «por si lo alistaban pronto». En el juicio, Mary Ann declaró ante el juez que después de dos meses tuvo que matarlo por un acto de justicia. Si ella había pagado el precio de aguantar un matrimonio con un rico heredero con aspecto de gárgola y parir dos hijos, Inglaterra le debía el librarla de él. Su último deseo antes de subir al patíbulo fueron unas zapatillas cómodas, aunque ya nunca le volverían a doler los pies…
Aquella noche y sumergida en un profundo dolor al percibir que aquel beso de los soportales fuese su último adiós, la hizo recordar como fue su llegada a la capital hacía ya unos años, allá por el 1855. Ella, mujer muy joven y atrevida que ante la penuria que por aquellas tierras que la vieron nacer se vivía, decidió saltar a la aventura y con una inesperada fortuna fue acogida como doncella en casa de un apuesto , aunque entrado en edad militar viudo. Él, persona con una educación civil y militar exquisita, acababa de quedar viudo al morir su mujer muy joven de una incurable enfermedad. Tenía dos hijos pequeños de aquel matrimonio viviendo en aquella casa, la cual se encontraba muy próxima al parque del buen Retiro. Muy pronto se ganó la confianza del resto del servicio y su relación con aquellos niños fue creciendo .hasta llegar al punto como si fuesen suyos. El padre rara vez mantenía continuidad en la casa por su vocación militar y en esos días en los que si moraba, poca atención les prestaba. Un día y como era costumbre, mediada la mañana, ella vistió a los niños para ir al parque y abriendo la puerta se encontró con el padre que regresaba uniformado, como oficial de caballería que era. Cual fue la sorpresa que al verlos, la preguntó a dónde se dirigía con ellos, respondiéndole ella, al Retiro mi señor. Cual fue la sorpresa que de forma inesperada él dijo que les acompañaba y de una manera tapada un primer encuentro. Esto sucedió más veces y lo que pudo parecer un casual aquella vez, empezaba a convertirse en una relación. Ël no podía aceptar esa palabra, pues su posición social lo impedía y ella cada día que pasaba más le quería. El tiempo pasaba y el comentario en la calle crecía. Él seguía mostrándose impasible e indiferente, lo cual a ella le enojaba, pues cuando se encontraban juntos algo mostraba sentir hacia ella. La situación política del país ante Marruecos se complicaba y el ministro de la guerra por aquel entonces O’Donnell decidió declarar la guerra al moro para salvar las plazas que allí teníamos. El contingente de tropa a enviar fue muy elevado y él llamado a filas. Ante aquella situación y conocedor de su destino, decidió , rompiendo con ello su estatus, invitarla esa noche a la ópera, pues hacía 4 años largos que la conoció y con ello presentarla a la sociedad como su futura esposa Todo sucedió como en un ensueño y aquella noche y aquel beso fue el sello de ese amor. Al despertar ella, él ya había partido. La guerra de África, nombre que se la dio fue muy cruenta, siendo él una de las victimas que allí murieron. Al llegar la noticia a aquella casa, ella sucumbió en un interminable llanto que dificilmente podía contener al estar presente los niños. Al no haber llegado a casarse, la familia envió a los hijos a un colegio de huérfanos militares y ella sumida en su dolor regreso a su punto de partida. Jamás volvió a querer a hombre alguno y decidió dar su vida a Dios ingresando en un convento. @ANGAROM

Continúa el relato- Bajarás al reino de la tierra

Llevaba veinte años huyendo de un cadáver. La mitad de su vida la había empleado, acaso sin saberlo, en huir e un cuerpo abandonado entre el polvo, junto a una tapia desconchada por las balas de los fusiles del pelotón de ejecución.

Este era el fragmento que teníais que continuar esta semana y que pertenece a la novela Bajarás al reino de la tierra. El escritor es José Luis Ferris y con esta obra ganó el Premio Azorín el 1999. A partir de entonces ha escrito otras novelas como El amor y la nada o El sueño de Whitman. También es autor de las biografías en Temas de Hoy de Miguel Hernández, Maruja Mallo y Carmen Conde o de libros de poesía como Piélago, Niebla Firme o Cetro de cal. Participa activamente en este blog, pues podéis encontrar sus microcuentos y relatos en las secciones correspondientes,

Vuestros relatos inspirados en este fragmento han sido estos:

Veinte años. Veinte años de disimulo. Como diría el maestro Sabina: “toda una vida sin poder poner el culo”. Veinte años desde que intentaron fusilarlo en Sudán de adolescente por ser homosexual y lo creyeron muerto. Veinte años desde que esperó a que la noche y la borrachera de sus verdugos ocultaran su huida como la niebla. Huir de África. Y hoy, hojeando la revista “Time”, una lágrima resbaló hasta la portada dónde aparecía su fotografía. Keri Lenoir, la mujer más deseada. No importaba que siempre tuviera que ir al baño sola. Mear de pie era su venganza secreta.
Ahora, cuando su cuerpo empezaba a envejecer, recordaba la cara suplicando clemencia de aquellos infelices que por sus ideas, se encontraban en el bando opuesto.
Era la manera de definir su matrimonio, la comparación mas triste que encontró para contar que, ese cadáver, en realidad era su marido. un hombre malo, egoísta, mentiroso….. y las balas significaban las incontables heridas físicas y psicológicas que le había hecho a ella, a esa tapia que soportó tanto daño. Tanto como 20 años intentando huir de él. Hoy era su aniversario de boda, sus hijos eran mayores y conscientes de la mayoría de las vejaciones que soportó su madre, aunque nunca entendieron por qué aguantó tanto. Les faltaba la madurez que da el calzarse en los zapatos de otro. Dejó una escueta nota en la habitación de sus hijos, dando pocas explicaciones pero dejando claro que no volvería, aunque ella siempre sabría como estaban. Y si alguna vez la necesitaban, como buena madre que ellos sabían que era, encontrarían su ayuda. Pero ya había llegado la hora, preparó lo indispensable para irse, y con la cabeza alta cerró aquella puerta y tiró las llaves. Atrás quedaban 20 años, los próximos 20 serían totalmente distintos. Y sencillamente buenos.
Huir no es fácil, sobre todo cuando intentas hacerlo de algo que está dentro de ti, que te pertenece, que habita en tus noches acuclillado entre tus pesadillas más íntimas… Y que de día se dedica a palpitar entre los resquicios que deja el fuelle de tu propia respiración. Así que para qué intentarlo, me pregunté. Para quedarme por fin solo, me respondí. Entonces me di cuenta. Yo siempre había estado solo. Solo con mi fantasma. Comía solo, bebía solo, trabajaba solo, llegaba al orgasmo solo… Por qué renunciar a la única compañía que aún soportaba mis numerosas manías de solitario. No, no lo haría. Mi fantasma, mi querido fantasma se quedaría donde está.
Un música sonaba a lo lejos, era el himno de los vencedores, era electro-latino. No podía soportar el pésimo gusto musical de los seres de la noche. Aquellos eran para el los portadores de la suerte que nunca le sonrió, envidiando su vida social, la vida que sonríe a los sanos sobre los enfermos. La superficialidad es más poderosa y engulle civilizaciones, le hubiera gustado ser el dios vengativo, destructor de mundos vanos, creyendo necesario un nuevo comienzo con notas de jazz de los años treinta. Y allí en los recovecos de su mente encontró la armonía que nadie le brindo, con las historias ficticias, las que para él eran reales, las que leía, veía y escuchaba. Todo eso le llevo a ser un escritor laureado.
Ahora se encontraba ante el, o mas bien ante una tumba. Aquella a la que habia temido durante tanto tiempo y que ahora reposaba en aquel triste y lugubre lugar, y solo podia recordar el sonido firme de las pisadas del peloton alejandose despues de la ejecucion.
Y ahora, por primera vez, abrazado a ella se sentía libre. La tierra permanecía húmeda, había conseguido apaciguar el llanto de cada nube. Por fin, el cielo aparecía limpio, casi azul, casi…, apenas blanco. Ya no era necesario huir. Un mundo distinto se abría a través de aquella tapia y sus manos recogieron los casquillos que aún quedaban, oxidados. Los guardó en el bolsillo, junto a las viejas flores. Removió un poco la tierra y enterró en ella una pequeña piedra que sobresalía de entre las ruinas del muro. No había más restos de batalla. Nos despedimos de su recuerdo, no quedando rastro ya de aquel cadáver en mi memoria. La única forma que hallé de escapar fue volver, regresar de nuevo. Despedirme.
Aún podía oir el zumbido de las balas retumbando en su cabeza y recordaba como, en cuestión de segundos, le habían arrebatado la inocencia de sus tiernos 8 años, teniendo que contemplar, tras aquellos matorrales, cómo se desplomaba el cuerpo de su madre tiñendo de rojo las margaritas que crecían al lado de la tapia. Ahora el destino se reía de él y la tapia que tantos horrores había albergado, se había convertido en los muros del colegio de primaria en el que él enseñaba Historia.
Le venia a la mente, aquella tarde con el sol cayendo, agazapado entre aquellos matorrales. No podia creer lo que estaba viendo. A lo lejos, por el camino que bajaba del pequeño monte, otro camión se iba acercando, bamboleándose posiblemente por el pronunciado desgaste de las ballestas de su amortiguacion, conjugado con la decrepitud y mal estado del camino, y levantando tras de si una polvareda qe casi hacia imposible vislumbrar lo que este dejaba atras. No queria pensar que en ese camion, viniera cargado de gente y entre ellos volviera a estar algún conocido mas.
¿Cómo deshacerme de aquello que me torturaba? Aquel odio profundo que sentía, necesitaba arrojarlo lejos, pero no sabía cómo. Me asomé a la ventana de mi cuarto. Se divisaba el campanario de la vieja iglesia. Un impulso me llevó a calzarme y salir a la calle. En la penumbra de la parroquia, ni un alma. Casi como por instinto, me arrodillé delante del Sagrario, tan solo iluminado por una lamparita roja. Encima del Sagrario un cristo solo, doliente, retorcido. «(…) y perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (…)». Bajé la cabeza y lloré. Salí afuera. Me sentí mejor.
“…como olvidar aquellas imagenes, tantos hombres caidos, baleados sin importar si eran culpables o no! Ahi estaban aun despues de tantos años, guardados en su memoria sin poder huir de ellos, con mil remordimientos de haber sido el unico sobreviviente de aquel fatidico dia de Noviembre. Su conciencia le recriminaba, pero sabia que nada ni nadie podria haberlos salvado de semejante bajeza…y el…el se salve por un milagro, que aun no entendia con que fin…”
TEXTO ORIGINAL
FerrisLlevaba veinte años huyendo de un cadáver. La mitad de su vida la había empleado, acaso sin saberlo, en huir e un cuerpo abandonado entre el polvo, junto a una tapia desconchada por las balas de los fusiles del pelotón de ejecución. Nunca desde entonces había vuelto a encontrar esa misma mirada, los ojos entornados de un hombre que acaba de morir y las pupilas aún brillantes marcadas por esa vaguedad transparente y precisa donde parece detenerse el instante final, la imagen helada y perpetua del asombro último. Desde hacía veinte años, aquella extraña mueca de felicidad que vio dibujada en la cara de su primer muerto y que habría de seguirle tan inconsciente y obsesiva como su propia sombra, como un secreto olvidado que surgía de pronto en mitad del sueño y lo empapaba en sudor hasta el amanecer, no había recobrado su condición real con tanta evidencia como en los labios del muchacho que ahora tenía a sus pies.
José Luis Ferris

Continúa el relato – Blitz

Aquí la recopilación del juego de esta semana. El texto a continuar era el primer párrafo de la novela Blitz, de David Trueba.

El resultado ha sido este:

El mensaje decía:
<<aún no le he dicho nada. me cuesta tanto. uff. tq>>

Pero el mensaje no era para mí. La vida cambia cuando los mensajes de amor no son para ti. Aquel mensaje de amor, que llegó como un relámpago, inesperado y eléctrico, cambió mi vida.

Tal vez, entonces; no sabia con seguridad y no se aun, como abordar tu mundo. Es mas fácil dar ciertos consejos que hablar de sentimientos cuando la sensación es ( solo amigos,solo un simple oído). A veces llegan mensajes equivocados. Me pregunto ( y si el adiós fuera tan solo el principio de un perpetuo comienzo ?)
María V. @Marlefika
De pronto me vi sentada en esta incómoda silla del salón con la mirada perdida. Mis ojos poco a poco fueron enfocando hasta encontrarme con mi preciosa planta. Mi planta, siempre encerrada, estática, perdiendo la belleza entre estas cuatro paredes , dejando ser sustentada hasta perder la vida. Para que cuando lo hiciese, ni siquiera yo soltase una lágrima por ella. Esa planta de flores nacaradas fue mi reflejo. El mundo gira cada segundo y yo hacía tiempo que había parado el reloj.
Y no es que no lo sospechara. Una sabe cuando un hombre funciona con el piloto automático de la rutina sexual después de años de matrimonio. Y una sabe, incluso, hasta de quién se trata. Quién es la «otra». De modo que no cambiaba mucho el que él se hubiera dejado el teléfono en el coche y yo, más por aburrimiento que por curiosidad, leyera sus últimos mensajes. Lo que hizo restallar el látigo sobre mi piel no fue que el mensaje no fuera de Maricarmen, o de Pilar… sino que fuera de nuestro vecino Paco. El maldito cabrón y yo nos habíamos estado tirando a la misma persona durante años…
Y también como un relámpago, atravesó mi alma, que en ese momento sintió como si una jarra de agua fría la mojara sin previo aviso por completo. Y allí estaba yo, paralizada. Vinieron a mi mente muchas experiencias vividas a su lado, y lo que es peor, también vinieron las certezas que muchas veces no quise ver. Sí, me engañé, y además durante mucho tiempo. Ahora a través de la ventana, veo la nieve caer, intuyo el frío y escucho el rumor del viento; pero solo es invierno afuera. Aquí y ahora mi alma está tranquila y…agradecida; el azar me ha hecho el mejor de los regalos…el paso definitivo que siempre temí dar. Hoy el destino me lo ha servido en bandeja para que haga uso de mi decisión, esa que hasta el momento no pude tomar. Hoy, sin él saberlo, me ha liberado, y yo le voy a liberar a él. Hoy, como dije, solo es invierno afuera.
Desde entonces no pude pensar en otra cosa, pues la persona con la que empezaba a compartir mi vida estaba enamorada de otra. Él lo tenía todo, podía conseguir cualquier cosa y yo solo era una simple camarera. Llevábamos juntos un año, siempre había mostrado un gran interés hacia mi desde que nos conocimos y acababa de pedirme matrimonio. Pero después de leer ese mensaje, ¿qué interés oculto podía tener en mí?
salvador aguilera @salvaorillo
por un momento pensó en tirar el tlf. por la ventana y arrojarse él después, pero pudo sobreponerse a la angustia que sentía. Se sentó en su sillón favorito junto a la cristalera de la casa con vistas a ése mar del norte indomable que tanto le gustaba observar y poco a poco se fué calmando. Justo cuando empezó a razonar el por qué de ése mensaje, otra alarma volvió a salir del tlf. Dudó unos segundos en tener claro si volver a invadir la privacidad de su pareja, pero el daño ya estaba hecho. Desplazó la pantalla, abrió la aplicación. Era el mismo remitente: perdona por el mensaje anterior, tuve que atender una llamada urgente del delegado del Ministerio. El te quiero se refiere a que te necesito. Quiero que vuelvas a la Corporación, “te quiero” en mi equipo, Cathy. El proyecto conjunto entre la Corporación y el Delegado del Ministerio corre grave peligro. No pensaba en volver a llamarte, ya hicimos muchas cosas juntos y mereces tener una vida normal. Mañana recibirás el billete de avión.
Óliver Pérez @pedagoliver
De repente, el frío se hizo más hrlado, la soledad más sola, el silencio lo inundó todo, y cada palabra se repetía una y otra vez en mi mente… “¡Yo quiero eso para mí!” me dije. Pensé en la sonrisa de la persona que recibiría ese mensaje, una sonrisa que no salía de ningún músculo, sino del corazón. Una sonrisa que sería capaz de iluminar esta habitación. Una sonrisa que se ha empezado a dibujar en mi cara con sólo imaginarla. Una sonrisa que será mi motivación, mi punto de partida… ¡Esa sonrisa es la que quiero!
Juan José Oltra @Oltralolla
Dejé el móvil sobre la mesa. Todo el valor que contenía mi carácter pareció diluirse entre las palabras de aquel mensaje. No era para mí. La persona que más quería, por la cual había bebido los vientos, enviaba un mensaje de amor y no era para mí. Me sequé el sudor de la frente y me senté en el sofá. Miraba al vació con la esperanza de que el dolor que causó aquel mensaje fallido, se escapara por él…
Cambio mi vida hasta el punto que no nunca llegué a decirle nada. No me despedí, tampoco dejé ninguna nota. Llené una mochila con ropa, tabaco, mi equipo de cámara, un poquito de cannabis que me quedaba y el billete de avión que me llevaría lejos, muy lejos. Estaba triste y me sentía raro. Pero al menos me quedaba una pequeña sensación de alivio. Era el alivio de no saber adónde iba ni de con qué me iba a encontrar.
Quizá no le eché suficiente leña a la hoguera de nuestro amor. Confié demasiado en que sería para siempre, como ella me juró un día. Cuando se quejaba de mi desidia, no le daba importancia, pensaba que tendría un mal día y ya se le pasaría. Pero ella tenía razón, me acomodé en la rutina y ahora ya es demasiado tarde para cambiar nada
Bea Martínez @beamosloquepasa
Tenía que conocer a esa persona, su mensaje me había llegado a mi corazón. Un corazón que hacía tiempo que solo servía como musculo que no creía que volvería a amar. Su vida no había sido un mar de decepciones, simplemente no encontraba a la persona que la entendiera, que quisiera emprender un camino conjunto. Ahora, entre tanta piedra en el camino, estaba dispuesta a luchar porque sabía a ciencia cierta que ese era su compañero.
Mi vida, que era fría y sin expectativas como el mes de enero que me abarcaba, seguiría siéndolo mucho tiempo después de que llegase la primavera con sus ríos crecidos y alborotados por el deshielo, con sus calores tibios y sus quinceañeras en flor. Si tenía que creerme lo que el mensaje decía, no habría amor, ni deshielo, ni calor tibio para mí al final de esta estación de mantas y sol sin fuste. Mucho menos una quinceañera en flor. El invierno había llegado a mi corazón para quedarse y yo le estaba dando la bienvenida sin oposición. El invierno no está tan mal en realidad. Todo es más sencillo cuando llueve y puedes mirar al resto de una humanidad que vive a parte de ti desde detrás de una ventana. Cuando sopla el viento o cae la escarcha y puedes mantener la ventana cerrada. Es tan fácil todo… Tan cómodo… Tan conocido…
Como puede ser que un simple te quiero me congele el corazon.Como puede ser que un te quiero me haga sentir tan sola.Un te quiero que me di cuenta que era para el,para ese que nunca le quiso ni le querra.Desde ese instante me di cuenta que nada es perfecto.Que la tierra no es redonda , sino casi redonda.Que la luna no es blanca sino grisacea.Que las personas no son seres racionales sino emocionales.Que la intuicion y las emociones ganan siempre a la razon.
Lo que hubiera parecido una tragedia, fue sin embargo una catarsis.Todo lo quise hacer durante todo mi vida y que con él nunca era el momento.Pues bien, este momento fue el principio de todos mis momentos…
Duende Cillo @ANGAROM
Hoy , un día después de aquella imprevista al igual que errónea llamada al móvil, en mi soledad no dejaba de traer a mi memoria todo ese tiempo que tuve la suerte de haber compartido con ella. A decir verdad y con nuestra diferencia de edad desde el principio me pareció irreal que por esas casualidades de la vida en un viaje de negocios en el extranjero coincidiéramos y sin yo ,sinceramente creer en ello, acabásemos juntos. Desde un principio me miraba viendo en mi algo que me resulta muy difícil describir. Sonreía, siempre me encontraba, nunca decía algo hiriente, me satisfacía y yo jamás me sentía contento porque veía lo nuestro como una auténtica locura. Nuestras profesiones en nada coincidían al igual que nuestras edades; pero al estar juntos una extraña química nos unía . El que dijeran los demás no nos importaba y con un tiempo, pues siempre era ella la que se acercaba a buscarme, fui yo el que no dejaba que no fuera ese día el último en que no volviésemos a vernos. Ningún lazo nos ataba; pero esa atracción careciendo de nombre nos unía. Y ahora en que sin quererlo comenzaba a creérmelo llega ese mensaje como un golpe de viento y todo ese castillo de naipes que habíamos construido juntos se derrumbo en un instante.Ahora ya sin ella y tan solo con esos recuerdos dejo que ya mi corta vida se entierre con ellos.