PARÍS, 1924

PARÍS, 1924

Por Joaquín Juan

PARÍS, 1924

El señor Abrahams es ambicioso,
judío y muy exigente consigo mismo.
Eric Liddell es un hombre íntegro
y comprometido con su labor de misionero.
Lord Andrew Lindsey es rico,
snob y despreocupado.
Los tres han ganado dos oros
y una plata
para Su Majestad
en las Olimpíadas de París.

Corría el año 1924
y los primeros deportistas profesionales
se abrían paso en un mundo amateur.

Mitos

Mitos

Por Eduardo Boix

Cuando tenia trece, catorce o quince años soñaba con ser escritor y veía este oficio con cierto halo de misterio y misticismo. Lo sentía inalcanzable y a sus autores dioses de un Olimpo de letras y tinta. Magnificaba a los escritores, eran algo grande, como seres de otro planeta. Personas ajenas totalmente a mi día a día, a mi entorno y a todos los personajes que circulaban por mi barrio. Eran los sueños de un niño de barrio, de un barrio obrero situado en la periferia de la periferia, un lugar lejano a todo y todos.

Recuerdo el día que quedé a tomar una cerveza con uno de mis mitos, Mariano Sánchez Soler. Yo necesitaba consejos para adentrarme en una novela negra, muy negra y criminal como pocas, él accedió gustosamente a charlar conmigo. Diseccionó mi historia e hizo un recorrido por literatura y cine a la que debería echar un ojo. Fue tan cercano, tan afable, tan cariñoso que me fuí encantado aquella mañana. No se me cayó un mito, se reforzó mi visión de él, tan solo que humanicé su figura. Mariano Sánchez Soler es uno de los grandes de la novela negra de este país. No solo es un escritor de este tipo de literatura además es ensayista, guionista y un poeta con una profundidad insólita en pleno siglo XXI. Podríamos decir que Sánchez Soler es un ser poliédrico, con una sensibilidad muy pronunciada. Además de su parte creativa, ha sido uno de los mayores cronistas políticos y del género negro del país y de su transición.

Hoy me siento dichoso, aquellos mitos con los que soñaba conocer son mis amigos. Mariano es una persona generosa y cariñosa. Da gusto estar con él y compartir confidencias y bromas. Un placer estar rodeado de mitos, hombres o gentes con la profundidad de Sánchez Soler. El mito hecho carne, el hombre y su alma. El amigo.

Río Rojo

Río Rojo

               Por Joaquín Juan

Solo los iniciados
conocen la geografía
íntima del western,
que necesariamente
ha de cruzar los ríos
Grande y Bravo
(dos nombres
para un mismo cauce),
Lobo, Conchos y Pecos.
Un poco más allá
quedan el Gran Cañón del Colorado
y el Death Valley.
Si le preguntan a John Ford
sabrán que los años
no dan sabiduría,
sino vejez.
Si le preguntan a Jack Beauregard
les dirá que siempre
hay un pistolero más rápido
en la hora del crepúsculo.

 

Todavía recuerdo que una vez,
hace ya muchas lunas,
existió el Oeste.