Se requiere mecenas. Dejen su currículum en la pestaña de contacto.

Se me vencen los tiempos, no es broma. Acumulo audios de conferencias, relatos de mis neuras, anécdotas de anécdotas y comentarios de libros que no consigo sentarme a escribir. Lo fácil es decir que no tengo tiempo, y no sería mentira pero la realidad es que llevo tal acumulación de tareas en la mente que cualquier acto creativo se bloquea a mitad de camino. Es una especie de orgasmo mental abortado: viene, viene, vieneeee y pum, se corta. Y se corta porque de donde no hay no se puede sacar y lo que no hay es tiempo para pensar ni para crear, solo para producir.

Produce, me dice la cabeza -y el director del banco del que ahora soy propiedad-, produce… y ya no puedo producir más. Porque lo triste de la vida es que producir no es crear, no para mí y no por ahora. Mi novela está abortada, mi editorial en standby, mis horas de sueño recomendadas por la OMS…¿dónde quedaron? se fueron con las oscuras golondrinas. Y todo, ¿por qué? por una razón sencilla: porque hay que pagar facturas.

Necesito un mecenas.