El violín que estaba destinado a salvar vidas

Cuando hace unas semanas mi madre me ofreció la posibilidad de ir al Teatro Principal de Alicante para ver a Malikian no dudé ni un segundo; había que formar parte de la historia de Violín.

ara-malikian.originalViolín, el violín de Ara, es el que da título al último disco del músico Libanés, La inceíble historia de Violín, publicado el pasado mes de octubre y seguido de una gira de veinte meses por todo el mundo. Pero este fin de semana nos tocaba disfrutarlo a nosotros.

Violín es la razón por la que existe Ara, y no hablo de existencia como concepto público o comercial, ni siquiera profesional. Literalmente, de no ser por Violín, Ara Malikian no habría nacido, voy a aclararlo. Durante el genocidio armenio que tuvo lugar entre 1915 y 1923 la familia Malikan fue asesinada casi en su totalidad junto a un millón y medio de personas más. Pero a uno de ellos, de los mas jóvenes, alguien le regaló un violín como pasaporte y lo infiltró en una banda de música que iba a salir del país; era el abuelo de Ara. Este muchacho nunca fue músico, pero llegó al Líbano y creó su propia familia y, como respeto a su historia y a su vida, convirtió a su hijo en violinista. Este a su vez, legó el violín con el que aprendió a tocar a su hijo, al que también supuso un pasaporte para ir a estudiar a Europa duranteAra-Malikian la guerra del Líbano. Ara tiene 48 años, y posiblemente también esté vivo gracias a violín. Pero no solo está vivo él, nos revive a todos con su música en sus conciertos y ayuda a vivir a muchos más con sus numerosas apariciones benéficas de ayuda a los refugiados ¿cuántas vidas seguirá salvando Violín?

El pasado viernes, durante el concierto en Alicante, Malikian nos contó todo esto con un sentido del humor envidiable. Nos llevó en su música hacia lo más profundo de sus emociones y nos dejó disfrutar de Violín durante más de tres horas. Así que solo podemos estar agradecidos porque nos haya dejado formar parte de esta increíble historia.

Próximo viernes: Ismael Serrano

Sucede que a veces los sueños se cumplen. Así anunciaba el otro día en mis redes sociales que el poeta y cantante Ismael Serrano será el próximo invitado a las cenas literarias mensuales que organizamos en el Hotel Abba Centrum.

Ismael no solo es un cantautor o un poeta o un músico, Ismael es un icono para todos los que empezamos a escuchar música en los 90. Es la referencia para mi generación y una guía para los que nos sentíamos un poco huérfanos de cantautores.

Desde su primer disco Atrapados en Azul, publicado en 1997, hasta el último La respuesta, de 2016 he seguido sus pasos y sus éxitos y, gracias a él, mi madre tuvo siempre un sistema de recompensas bien estructurado para hacerme estudiar -«si apruebas todas te compro las entradas del próximo concierto, sea donde sea»-. Y así he recorrido media España con él y con quien ha querido acompañarme.

Hace exactamente un año tuve el privilegio de conocerle en persona y de tenerlo en el repertorio de firmas y actividades de la Feria del Libro de Alicante. Hoy sigue estando ahí y participando en mi siguiente propuesta: Cena Literaria de #ElSaborDeLasPalabras.

Gracias Ismael por haber formado parte de mi vida, por hacerla más increíble y por mantener viva esa admiración que te profeso desde que tenía once años.

ismael cena

*Actualmente no quedan plazas disponibles para la Cena Literaria con Ismael Serrano.

Oh, Marcel.

Por Eduardo Boixeduardo Boix

Siempre me he sentido muy afrancesado. Soy un enamorado del país vecino, de sus vinos, de su gastronomía, de su cine, de su literatura, de su música y de, tal vez, su forma de entender las revoluciones. Francia es para mi la Camelot moderna. Una suerte de lugar emblemático y soñado, donde las ilusiones se pueden hacer realidad. La punta del icerberg de todos los anhelos, la patria de los que creemos que alguna vez podremos tener, aunque se aun poco de ellos.

Alicante capital y provincia, es y ha sido, gran acogedora de franceses anónimos, conocidos o reconocidos. Somos la patria chica de muchos de ellos y nos podemos sentir orgullosos, de poseer los bistrós y restaurantes franceses mas selectos del territorio nacional. Pero hoy vamos a hablar de uno concreto que desapareció hace poco tiempo. El Bistró de Marcel Cerdán regentado por René Cerdán, segundo hijo del boxeador, estaba situado en la Plaza de Gabriel Miró. Aquel restaurante era todo un mausoleo del Bombardero marroquí, que asi era conocido el púgil nacido en el «Pequeño París» de Sidi-Bel-Abbès (Argelia) el 22 de julio de 1916. Marcel nunca ocultó su españolidad, de la que se sentía muy orgulloso, es más, en su biografía dice que su comida favorita son las migas de Aspe que le preparaba su abuela María, oriunda de la localidad del valle de las uvas.

Quiso la vida que el amor, un gran amor, se cruzase en su vida. Edith Piaf y Marcel Cerdán se conocieron en 1948 en Nueva York. Los dos estaban en la parte más alta de su carrera, eran famosos y se amaban profundamente. Aquel mismo año Cerdán se proclamó campeón del mundo de los pesos medios en un combate contra Tony Zale celebrado el 21 de septiembre de 1948 en el Roosevelt Stadium de New Jersey. El reencuentro con aquel amor fue el que le mató. La madrugada del 27 al 28 de Octubre de 1949, en el trayecto Paris-Nueva York el avión en el que volaba Cerdán para encontrarse con su amada, se estrelló sobre el Pico da Vara, una montaña de la isla de São Miguel, en el archipiélago de las Azores. Aquel suceso sumió a la cantante francesa en una profunda depresión que la hizo adicta a la morfina. Su grito fue el Hymne a l’Amour, posiblemente una de sus canciones más célebres. No pudo ganar aquel combate, el amor no todo lo pudo y quedaron los dos grabados por el tiempo.

Pez mago (y yo)

A veces, y sorprendentemente para muchos, los cuentos tienen un principio feliz.

Me disponía a viajar a Madrid cuando la página de RENFE – pese mi mal pronóstico-  me empezó a negar un billete asequible. «Vete en blabla Car» me decían algunos insensatos, «es muy recomendable» decían. Y yo, que soy una ingenua, y me fío de todo aquel que diga quererme bien, me descargué la aplicación y me dispuse a buscar un compañero de viaje. Lo que estaba por acontecer jamás lo hubiera previsto, y es que mi compañero era un lector nato. ¡Aleluya, pensé! cuatro horas de viaje en las que al menos podremos dialogar. Así fue, durante todo el viaje estuvimos hablando de novela negra, de poesía… hasta que finalmente confesó, -porque en esta vida todo lo bueno tiene truco-: «Yo soy cantautor» me dijo. «¿Perdona? ¿Cantautor de que te subes a un escenario y tienes discos publicados?» «Si, tengo seis discos y dos libros: uno de poesía y uno de viajes, pero no firmo con mi nombre, firmo como Pez Mago» Y así se empezó a cuajar una bonita amistad. Fin.
No, no, es broma, en realidad este post lo he creado para hablar de mi amigo Lucas y su fin de semana en Alicante, así que voy a empezar.

El jueves por la noche, tras mi sesión casi diaria de cerveceo en El Refugio me dirigí a la sala Ocho y medio. Allí, por 8 euros me permitían disfrutar de un concierto íntimo con el que ya se había convertido en mi calvautor favorito y no había margen para la duda, a las 21.45h yo estaba ya ocupando mi localidad. La cosa fue bien, genial. El repertorio melancólico que Lucas había elegido combinó a la perfección con mi estado de aletargamiento transitorio. Porque las historias de Lucas y el amor o de Lucas y sus viajes, en perfecta armonía con sus letras y su sentido del humor, consiguieron sacarme por un buen rato del mundo y permitieron a las dos o tres neuronas que me quedan sentirse a salvo y arropadas.

Yo no sé si conocéis a Pez Mago, os suena o habéis tenido el placer de verlo en directo. Solo puedo decir que merece la pena. Que no es que sea mi amigo y por eso esté escribiendo este post promocional, es que su forma de ver la vida y comunicarlo tiene luz de hogar. Y estoy segura de que estés en la parte del mundo que estés, solo o acompañado y aunque todo a tu alrededor sea hostil, escuchar la voz Lucas cantando Madrid conseguirá que, al menos durante unos segundos, sientas que estás en casa.

Por eso os dejo aquí un par de vídeos. Porque creo que os gustarán y no os podréis resistir a buscar más canciones.

¡Un músico SÍ, por favor!

Canciones de Cerca

Bueno, pues como os contaba ayer…El sábado volví a Clan Cabaret para ver el espectáculo de Pablo Carbonell acompañado por Eloy Sánchez-Gijón. Normalmente esta obra o concierto la hace Pablo en solitario pero su primo y músico, que habitualmente vive en Inglaterra, lo acompaña de vez en cuando. No sé si habéis visto ya a Pablo en acción con «Canciones de Cerca» pero es una mezcla de música, humor, crítica social, microteatro… que hicieron que yo me lo pasara en grande.
La sala estaba abarrotada y durante dos horas de música y risas escuchamos temas de Aceitunas y Estrellas como El último mono de la Nasa, Corriente Alterna, Sentimiento Wagneriano…otros del álbum de 2012 Canciones de Cerca como Te quiero, Sevillanas globales, Sácame del bar… o el clásico de Los Toreros Muertos Mi agüita amarilla.

En definitiva una experiencia para repetir. Si podéis buscar información en algún portal de vuestra ciudad para saber si estarán por allí Pablo y Eloy en las próximas semanas os recomiendo que lo hagáis y saquéis entradas cuanto antes. Os aseguro que no os vais a arrepentir. Y si os pasa como a mí, que venia con mi depre, encima os servirá de terapia y os iréis con una buena energía que os quitarán fácilmente.

Solo me queda agradecerles por última vez que nos invitasen a mí y a María a ver la obra, que compartieran con nosotros esos ratos post-actuación que no se olvidarán y asegurarles que la próxima vez que vengan estaremos las primeras de la cola para sacar las entradas. ¡Enhorabuena chicos por vuestro espectáculo!