#Cajas platónicas y amores imposibles

La realidad se impone, amigas. Ojalá no me tuviera que despertar cada mañana con esa sensación de haber perdido la esencia de mi persona. Que a veces los sueños son los únicos lugares en los que una puede ser ella misma y dejar de lado las represiones.

La primera vez que Platón apareció en uno de mis sueños fue asquerosamente atrevido. Nunca me habia fijado en el modelo de hombre seguro porque cuando los calo de mujeriegos automáticamente pongo el freno y la marcha atrás, pero esta vez, no sé muy bien si es porque era consciente de que estaba soñando, me dejé seducir.

Platón tenía los ojos verdes y tristes, levantados un poco en el rabillo como si tratase de forzar una alegría espontánea que no engañaba a nadie. Era castaño, con el pelo corto, algo despeinado y alto, al menos para mí. Para mi amiga Andrea no lo sería pero yo podría ponerme tacones con él y todavía me sobraría hombre. Eso me gustaba.

En su primera aparición me vi cenando y paseando con él por la playa, con las terminaciones nerviosas estremecidas hasta el punto en el que solo el roce con su piel casi me despertaba. Desde entonces viene a visitarme algunas noches, cuando la calma brota en mi cama y mis ojos se pierden en la oscuridad, cuando sabe que mis muros han caído y que estoy vulnerable y sola. Sola para él.

  • Y ahora me gustaría lanzaros una pregunta: ¿A vosotras os ha pasado algo parecido? ¿Soñáis con amores que nunca habéis conocido? ¿Os despertáis en mitad de la noche con una sensación de soledad repentina?

A veces pienso que deberíamos elaborar un sistema para protegernos (con #cajasplatónicas que podamos abrir y cerrar a nuestro antojo y no al de nuestro subconsciente) de estos genios del amor y del placer que aparecen, desaparecen y manipulan nuestras expectativas cuando al final, conoces a los hombres que te pone delante la vida y amigas, la realidad se impone.

Cuando tu mundo se queda pequeño

Una no se da cuenta de lo pequeña que es la ciudad en la que vive hasta que rompe una relación larga. Entiendase por relación larga una de más de cinco años. Hoy por hoy cinco años de relación son muchos y me baso en la casuística más cercana.

El problema de vivir en ciudades como (no quiero exagerar ¿vale? ) el DF por ejemplo, pues ayuda a que puedas iniciar una nueva vida sin ir dando explicaciones en cada esquina. Aquí no. Aquí tenemos otras ventajas: tenemos mar, tenemos buen clima, tenemos…mar. Pero lo que es la intimidad no está a nuestro alcance. Es un poco como la teoría de las #cajas, aquí no puedes separar tu pasado de tu presente, poner un muro y mirar hacia delante porque cuando lo intentas y levantas la cabeza la ley de Murphy te pone en la cara a la madre de tu ex, que te mira con asco porque a tu lado llevas a un maromo que no conoce. Con suerte se calla, sin suerte te da la tarde.

Creo que la sensación es parecida a la de esta imagen, tú te buscas un hueco y resto te pisa.

El caso es que tras varias relaciones de un mínimo de dos años cada una me van quedado pocos barrios, restaurantes, cines…a los que ir sin esa sensación de te vas a encontrar a alguien a quien le sobras. ¡Y oigan! Que yo tengo el mismo derecho que ellos a estar allí….lo que pasa es que no me gusta molestar.

Vaya pintas tengo esta mañana

En este mismo instante en el que empiezo a redactar las líneas del post me planteo qué narices estoy haciendo. Tengo una intensa necesidad de expresar lo que hay en las #cajas en las que se organiza mi mente, por decirlo de alguna manera, y lo mejor para poder organizarlas bien es sacar todo lo que hay dentro y luego volver a meterlo con algún tipo de criterio que ya decidiré más adelante.

 Mi nombre es Kate y me he levantado a las ocho.Seguramente eso no os importe pero es un dato curioso porque no todo el mundo madruga y menos en tiempos de crisis. Dice mucho de una persona el hecho de que madrugue. A mi siempre me faltan horas, no sé si a vosotros también, por lo que trato de alargar tanto los días que las horas de sueño se reducen al mínimo, y si a eso añadimos mi insomnio tenemos un cocktail tan fructífero como agotador.

 Tengo dos proyectos, o bueno, dos realidades. Mi día se divide en secciones: por las mañanas trabajo en el sector de la comunicación y el marketing, por las tardes hago depsicóloga en un gabinete que inauguré hace algún tiempo. Digamos que me paso la vida sacando adelante cosas, empresas y personas y como los animales no me daban faena adopté dos: un gato y un perro, Epi y Blas, (Epi es el perro) y creo que son ellos los que se encargan de mí.

 Por las noches me dedico a escribir. Nada del otro mundo, no soy una gran escritora, pero sí que me sirve como terapia, deberíais probarlo si no lo habéis hecho ya. De vez en cuando no viene mal crear personajes que canalicen tusfantasmas.  A mí me funciona. Aunque, como dice Ismael Serrano en su canción La extraña pareja «La noche debilita los corazones…» y eso hace que lo que escribes sea tan «profundo» que a veces cuando lo relees meses despues te den ganas de vomitar.

 En fin, que si no saco al exterior el interior de mis #cajas aunque me arriesgue a que alguien cometa el error, la locura o el riesgo de aterrizar en este blog, no seré capaz de darles la dimensión o las palabras que necesitan para su correcta interpretación. De modo que para que yo me obligue para ordenar mis pensamientos vosotros, víctimas lectoras, tendréis que poner en riesgo vuestra estabilidad mental. Lo siento.