De Padres a hijas

2 de 5*

Estreno 1 enero 2016 (1h56min)
Director Gabriele Muccino
Con Russell Crowe, Amanda Seyfried, Aaron Paul más
Género Drama
País EE.UU.

La vida como siempre llevándonos al límite. La historia que nos presenta Gabriele Muccino es la de un escritor reconocido y ganador del Premio Pulitzer, casado y con una hija, que durante una discusión conyugal en el coche sufre un accidente en el que queda viudo y con terribles consecuencias neuropsicológicas. Ante la situación debe hacerse cargo de su hija y luchar con sus cuñados -de mucho dinero y dudosa moral- por mantener la custodia.

El guión, en el plano familiar, está compuesto por un topicazo tras otro e intenta marcar la diferencia mostrándonos las consecuencias a largo plazo de la situación que vive la niña en su infancia. Pero lo cierto es que no consigue más que hacernos sacar conjeturas o ponernos a deducir el por qué de muchas conductas. No dejando de ser incoherentes con el nivel de inteligencia que le atribuye el guión mediante las valoraciones del resto de personajes. Critica-pelicula-de-padres-a-hijas-1
A nivel técnico no puedo aportar una valoración interesante puesto que es una película correcta. El buen montaje de la historia mediante flashbacks ayuda a seguir el guión saltando constantemente del pasado al presente de forma natural, sin generar dudas al espectador sobre en qué parte de la historia se encuentra.

Como digo a nivel técnico no encuentro aspectos reseñables y a nivel de guión -a mi parecer- nos ofrecen un trabajo mediocre, sesgado, sobredimensionado y mal justificado. Sin embargo y esto es lo que salva la película es un -como siempre- maravilloso, acertado y comedido Russell Crowe (que ya se nos va a hacer especialista en enfermedades mentales), una Amanda Seyfried en su mejor interpretación y el descubrimiento de una pequeña Kylie Rogers que nos deja con la boca abierta en cada escena, que consigue que amemos a su padre tanto como a ella, que nos encariñemos con el personaje en su infancia y que odiemos a los guionistas que lo mal documentan en su fase adulta.

En definitiva, es una buena película para ver sin pensar mucho -con perlas del tipo “los hombres pueden vivir sin amor, pero nosotras las mujeres no” a modo de conclusión de la historia-, solo para disfrutar de la interpretación.

Razonamientos de un 19 de marzo

En días como hoy, te paras a pensar y te das cuenta de lo poco que sabes de esos héroes a los que llamas «padres».

Retrato. Colegio de Párvulos Los Cagones. 1964«En el fondo uno siempre tiene la sensación de que es un impostor y vive con miedo a ser descubierto», decía el otro día G. Martín Garzo. Y me daba mucho que pensar. Me vino de pronto a la mente mi infancia, y me vi sentada con siete años haciendo planes para el futuro: iría al instituto al que fue mi padre, y luego a la Universidad de Salamanca, como mi padre y mi madre. Recuerdo que imaginaba el pasado de mis padres que nunca viví en blanco y negro o sepia, pero supongo que eso es culpa de las fotos. Los imaginaba saliendo de casa con el suelo nevado y los libros en la mano cubierta por un guante de lana y escondiendo la nariz en el cuello del abrigo. 

Recuerdo también imaginar su infancia. Todavía lo hago: siempre con un libro o un cuaderno, un lápiz, pensativos, soñadores… Los he imaginado siempre en sus clases, mi madre atenta, memorizando cada palabra que decía la monja; mi padre, mirando por la ventana, pensativo, o dibujando en el margen de los libros. Imagino su boda, los dos de blanco, mirándose cómplices. Los imagino el mamádía que yo nací. Imagino sus conversaciones las noches en las que traíamos las notas o preparando los regalos de Navidad. Imagino lo que hacían cada uno de ellos los fines de semana que no estaban con nosotros después del divorcio. Imagino tantas cosas…
Pero lo cierto es que por mucho tiempo que invierta en imaginar cómo fueron o cómo son cuando yo no los veo, nunca me acercaré a la verdad. Por mucho que ellos me cuenten su pasado nunca tendré sus ojos; aunque me expliquen sus emociones, jamás las sentiré porque, como dijo G. Martín Garzo el otro día, los hijos siempre llegamos tarde a la vida de nuestros padres. Y por mucho que anhelemos saber todo aquello que fueron antes de existir nosotros, solo nuestra capacidad inventiva logrará crear una boceto de quiénes son realmente. Y así, idealizamos la cara -oculta para nosotros- de los héroes que marcaron nuestra infancia. Porque por muchas cosas que nos cuenten jamás podremos llegar a toda la historia que albergan sus silencios.

Feliz día del padre 2015.