LA CARRETERA

Autor: CORMAC McCARTHY.

aviles2 (1)
Por Manuel Avilés

Editorial: MONDADORI.

La dueña del blog “DesmontandoaKate” en el que hago mis reseñas literarias se queja de que muchas veces son meras reseñas y ella quiere críticas. Se queja, por tanto, de que describo novelas, las resumo, hago sinopsis, pero no critico.

La novela “La carretera” de Mc Carthy no me recuerda para nada aquella otra famosa de los sesenta, de similar título, de Jack Kerouak. Será la edad. Aquella me gustó mucho más.

El autor ganó el premio Pulitzer con esta obra en el año 2007 y actualmente está erigido en icono de la narrativa norteamerica.

A mi esta novela no me gusta. No me ha gustado. Será la edad, será el ambiente desesperado, profundamente depresivo, será el abuso de las conjunciones copulativas: y…y….y…y… No me ha gustado.

Un padre y un hijo pequeño deambulan, avanzando en busca del sur por un territorio americano desolado, devastado en el que solo hay ruina, basura, despojos en lo que algún día fue una tierra en la que vivían hombres. Van hacia el sur, con el padre en permanente estado de alerta para proteger al pequeño, pasando mil penalidades, un frío polar y un hambre perruna. Sobreviviendo de milagro.

La depresión sobrevuela a lo largo de todo el escrito. No es una novela para leer en horas bajas.

La delgada línea

ANTONIO TOMASIO REDES SOCIALES

Por Antonio Tomasio

La delgada línea roja”, es el título de una película de 1998 y que fue nominada a varios Óscares. Por favor, no se dejen llevar o relacionar por el título de nuestra contribución de la semana, en donde usamos éste en particular por la sutil separación que existe entre una situación a otra, con la película antes mencionada.

Para cuando estemos en invierno -esa estación del año que nos lleva a cambiar de hábitos y que en general nos afecta en nuestro estado de ánimo- tengamos presente, y no es que no sepamos lo que es un invierno con todo lo que ello acarrea, que dice un refrán, por cierto muy europeo, “No es que haga frío, es que estas mal abrigado”. Por ello si sabemos que nos afectará tomamos medidas al respecto para que no nos aqueje, en este caso no solo climatológicamente sino anímicamente.

Ahora bien, ¿Cómo poder afrontar anímicamente las realidades del invierno?

Cuando nos sentimos con ganas de no levantarnos de la cama y quedarnos “calientitos” o “dormir hasta la primavera”. Lo decimos a veces con sorna pero en nuestro interior nos estamos convenciendo que así debe de ser, porque le tememos al frío o a la oscuridad. Nuestro estado y el de otros cambia, se está más irritable, menos tolerante, nuestra productividad disminuye en general, lo pasamos mal. Es momento de revertir eso y decir “Alto”.

Si sabemos lo que pasa, y podemos hacer algo al respecto y sentirnos bien, pues manos a la obra.

Sencillos y rápidos consejos, pero eso sí, solo servirán si los llevas a efecto.

  • Duerme lo mismo a que estés acostumbrado, si son 8 o 7 horas y estés descansado cuando despiertas eso es. No duermas más.
  • Apenas despiertes, sal de la cama, inmediatamente.
  • Restringe el beber bebidas alcohólicas, la llamada resaca te debilita y además te lleva a un estado melancólico que contribuye a desmejorar tu estado de ánimo.
  • Realiza ejercicios físicos, elabora una rutina que se pueda llevar en recintos cerrados, si lo tuyo es hacerlos al aire libre, adelante.
  • Come lo mismo de siempre, puedes darte tus gustos como chocolates calientes, pero no abuses de las comidas que llevan a subir de peso, o desear dormir una larga siesta.
  • Lleva a cabo tu disciplina de tareas a realizar los fines de semana y cúmplelas.

Seguimos siendo las mismas personas, lo que cambian son las estaciones y como tal debemos de saber afrontar con nuestra voluntad las estaciones del año.

Todos los días del año son buenos y muy buenos para nosotros.

No digamos, ni repitamos lo que la mayoría dice, “uf, que frío”, “me deprimo”, “no me dan gana de hacer nada”, etc. Cambia ese estribillo. Ni lo pienses, el cerebro lo toma por cierto, por ello, rechaza esas oraciones que desmedran tu desempeño y vida invernal.

Los días en cualquier época del año, duran lo mismo, depende de nuestra actitud que sepamos sacar el máximo beneficio a todos los días de nuestra vida, no permitamos que factores externos que no podemos controlar afecten nuestra vida.

Hay quien ama y hay quien se deja amar

* Advierto a todo aquel que lea este post, que estos pensamientos vienen de una situación crítica. El blog no deja de ser un diario y todos pasamos por momentos malos. Suerte a los que sí que tengáis ese tándem en vuestra vida. Yo estoy en una fase en la que necesito pensar que no es necesario para seguir adelante.

Hay días, en los que me acuerdo mucho de la película Náufrago. No sé si la habéis visto, si no lo habéis hecho os la voy a spoilear pero como dice Ismael Serrano, la culpa es vuestra.

Esa sensación de que un suceso, una relación, un conjunto de situaciones compartidas con alguien han marcado un antes y un después en tu vida me ha pasado varias veces, lo que nunca me había pasado era darme cuenta de que ese significado en realidad solo lo tenía para mí (se ve que he madurado).

Ya hice referencia a una reflexión parecida en uno de mis primeros posts Formas de amor y formas de amar. ¿cuántas veces eres consciente de que una relación no tiene futuro y aún así lo necesitas cerca, lo quieres cuidar, quieres reír con él de chorradas dure lo que dure y a costa de lo que sea? «La prefiero compartida antes que vaciar mi vida» decía Silvio Rodriguez y no existe un amor más bondadoso y más sano que ese, el libre. El que mejor sabor de boca te deja.

  • mujer-desnuda-y-en-lo-oscuroSin embargo esa es una opción, que poca gente comparte y comprende, porque además para funcionar debe ser de mutuo acuerdo (de verdad, no de los de «si si, que ya cambiarás de opinión»). La vida los últimos años me ha enseñado que normalmente hay quien ama y hay quien se deja amar (este segundo llega un momento en el que se cansa y sigue con su vida dejando al otro como perro en la cuneta sin aceptar su destino). Ante esta realidad que me voy a encontrar y encuentro frecuentemente en una dirección u otra (ya que me confieso culpable de la parte provechosa en varias ocasiones) me planteo diferentes alternativas:
    O busco rolletes sin compromiso y con una fecha de caducidad establecida por contrato y con posibilidad de prórroga.
    O espero al príncipe azul, que tal y como están las cosas…dudo mucho que se pase por aquí.

Empezaba comentando lo de Náufrago, pero he soltado este rollo de mi vida y el amor, porque siento que pensar que pase lo que pase, contra viento y marea, la persona a la que amas siempre estará esperándote, poimages (7)rque siente ese mismo vacío que tú en su interior si no estás cerca y está dispuesto a sacrificarlo todo por ti…ya no se lo creen ni en Hollywood.
¿Es malo? no, es la esencia de la vida y te acaba curtiendo y enseñando. Una de las cosas que hay que enseñar a los niños es que la vida al final no es siempre como uno quiere.
¿Es malo? si, porque las hostias que te metes a veces requieren años de rehabilitación y varios psicoanalistas.

Por eso yo he optado hoy por hoy por dejarme querer y olvidarme de conquistar (que buf… cansa). Y si llega algún incauto (porque soy de armas tomar) que consigue tocar las teclas para que mi cerebro se rehabilite lo antes posible bienvenido será y agradecida estaré eternamente. Al final más vale no esperar nada y dejar que la vida te sorprenda. Lo mismo hasta yo sola cambio el chip, porque como dice MI psicóloga «no te mientas, tú le quieres, aunque sea libre de ti, el resto es para olvidar». Ahí lo dejo.

Esto es lo que me está pasando

Todos hemos oído hablar del duelo. El duelo es esa fase por la que uno pasa cuando pierde algo que era importante en su vida y en consecuencia tiene que adaptarse a una nueva situación. Puede producirse por la pérdida de un ser querido (no necesariamente por fallecimiento), un divorcio, un trabajo… Nadie está a salvo del duelo, pero aunque así sea, cada duelo es personal e intransferible. Los expertos hablan de varias fases por las que todos pasamos tras una pérdida, unas duran más, otras menos, hay personas que directamente se saltan fases o las desordenan pero en resumen suelen ser estas:
La negación suele ser la primera, y tiene su sentido. Es esa fase en la que removemos todos nuestros recursos mentales para ocultarnos a nosotros mismos la realidad, no se inicia el dolor ni el llanto, se habla de la persona como si siguiera con nosotros e incluso se evita el tema de conversación. Es natural, nadie quiere sufrir.

descarga (2)La negociación con la realidad suele ser la segunda, esta fase es en la que ya nos vemos cayendo en el precipicio del dolor y nos agarramos a la ultima rama posible para rogar a Dios o a los astros que eviten la tragedia. Sabes que no va a funcionar, pero necesitas quemar el cartucho.

La tercera es la depresión, la fase que más personas atrapa y donde es peligroso quedarse atascado. Has caído, la rama a la que te agarrabas se ha roto y te encuentras destrozado al fondo del abismo con todo el cuerpo apaleado, sin fuerzas para levantarte y con el pensamiento recurrente y circular de que ya no está, de que se ha ido para siempre y de que tendrás que buscar otro corazón en el que apoyar el oído para sentir el amor y la vida. (Yo estoy aquí)

Luego viene la ira, te das cuenta de que la vida te ha hecho daño y arremetes contra ella y contra el juicio de la naturaleza. Te preguntas por qué, por qué él, por qué tú, por qué todo…Empiezas a odiar el mundo y a todos los que se han quedado y han permitido que él se fuera. Sabes que en realidad nadie te lo podrá devolver y que necesitas a los que se han quedado, pero es imposible controlar tanta rabia y para que se vaya hay que dejarla salir.

La última es la aceptación. Para llegar hasta aquí has tenido que agotar tus lagrimas y tu rabia, tu cabeza tiene que haber asumido que nada podía hacer para cambiar la situación y que no hay culpas que reprocharse. Que simplemente ocurrió y ahora hay que empezar otra vez o seguir aceptando que él solo será un recuerdo. Probablemente necesites estar solo y ordenar tu cabeza, reorganizar tu vida y tus objetivos, hazlo, los demás lo deben entender.
Suena duro, pero los que nos quedamos no tenemos más opción que seguir adelante.