Esto es lo que me está pasando

Todos hemos oído hablar del duelo. El duelo es esa fase por la que uno pasa cuando pierde algo que era importante en su vida y en consecuencia tiene que adaptarse a una nueva situación. Puede producirse por la pérdida de un ser querido (no necesariamente por fallecimiento), un divorcio, un trabajo… Nadie está a salvo del duelo, pero aunque así sea, cada duelo es personal e intransferible. Los expertos hablan de varias fases por las que todos pasamos tras una pérdida, unas duran más, otras menos, hay personas que directamente se saltan fases o las desordenan pero en resumen suelen ser estas:
La negación suele ser la primera, y tiene su sentido. Es esa fase en la que removemos todos nuestros recursos mentales para ocultarnos a nosotros mismos la realidad, no se inicia el dolor ni el llanto, se habla de la persona como si siguiera con nosotros e incluso se evita el tema de conversación. Es natural, nadie quiere sufrir.

descarga (2)La negociación con la realidad suele ser la segunda, esta fase es en la que ya nos vemos cayendo en el precipicio del dolor y nos agarramos a la ultima rama posible para rogar a Dios o a los astros que eviten la tragedia. Sabes que no va a funcionar, pero necesitas quemar el cartucho.

La tercera es la depresión, la fase que más personas atrapa y donde es peligroso quedarse atascado. Has caído, la rama a la que te agarrabas se ha roto y te encuentras destrozado al fondo del abismo con todo el cuerpo apaleado, sin fuerzas para levantarte y con el pensamiento recurrente y circular de que ya no está, de que se ha ido para siempre y de que tendrás que buscar otro corazón en el que apoyar el oído para sentir el amor y la vida. (Yo estoy aquí)

Luego viene la ira, te das cuenta de que la vida te ha hecho daño y arremetes contra ella y contra el juicio de la naturaleza. Te preguntas por qué, por qué él, por qué tú, por qué todo…Empiezas a odiar el mundo y a todos los que se han quedado y han permitido que él se fuera. Sabes que en realidad nadie te lo podrá devolver y que necesitas a los que se han quedado, pero es imposible controlar tanta rabia y para que se vaya hay que dejarla salir.

La última es la aceptación. Para llegar hasta aquí has tenido que agotar tus lagrimas y tu rabia, tu cabeza tiene que haber asumido que nada podía hacer para cambiar la situación y que no hay culpas que reprocharse. Que simplemente ocurrió y ahora hay que empezar otra vez o seguir aceptando que él solo será un recuerdo. Probablemente necesites estar solo y ordenar tu cabeza, reorganizar tu vida y tus objetivos, hazlo, los demás lo deben entender.
Suena duro, pero los que nos quedamos no tenemos más opción que seguir adelante.

Muchas de las cosas que te preocupan nunca ocurren

¿No os ha pasado a algún lunes que os despertáis con el estómago encogido pensando en todo lo que tenéis que haces esa semana? A mí me pasa mucho últimamente, no solo los lunes. Es la conocida ansiedad. ¿Pueden tener ansiedad los imagespsicólogos? Si, somos personas ^^ después de todo. Todos tendemos a anticipar lo que tendremos que hacer y cómo saldrá y le permitimos a nuestro cuerpo que se empiece a preparar por si todo sale mal. Antiguamente eso tenía más sentido; vivía en plena naturaleza y aunque la de la actividad que estuviese realizando no le supusiera ningún riesgo directo podía, en cualquier momento, aparecer un depredador, por ello el cuerpo siempre tenía que estar alerta. ¡Qué agotador! Sin embargo y aunque tenía una función adaptativa en su origen el ser humano es el único animal que disponía y dispone de la ansiedad anticipatoria. Y está bien, te permite preparar una estrategia para un fracaso y a disponer de recursos cuando se produce, pero ojalá fuera solo eso… Ojalá ahora la ansiedad solo fuera una actividad psicológica más intensa, lamentablemente sigue acompañándose de los recursos físicos que necesitábamos para sobrevivir en la selva: sudoración, taquicardia… ¿y ahora a dónde huimos? No podemos salir corriendo en el trabajo si el jefe nos echa la bronca o del examen si nos está saliendo mal. Y eso se queda ahí, toda esa adrenalina que no se canaliza acaba repercutiendo en nuestra propia salud y la ansiedad que antes nos salvaba la vida ahora nos la puede destruir; cuando se alarga te empiezas a encontrar mal, el estómago y el corazón se resienten, llegan las úlceras, los infartos… La pregunta es, ¿y qué hacemos? Ojalá me cupiera en un post, pero os voy a dejar un ejercicio por si lo queréis practicar algún día. Es lo que utilizo habitualmente cuando empiezo a notar que me descontrolo, igual habéis oído hablar de ella, se llama: Respiración Diafragmática Lenta. Y viene a practicarse así:
-Pones una mano en el pecho y otra en el estómago. Tienes que asegurarte de que el aire que tomas llega al estómago sin sin hinchar el pecho.
-Cuando el aire está en el estómago tienes que retenerlo un poco.
-Por último sueltas el aire muy lentamente por la boca sin mover tampoco el pecho. Lo ideal es que se tome el aire por la nariz y se suelte por la boca. Al retener el aire se calienta y al salir lentamente va relajando todo el circuito respiratorio. Lo mejor es practicarlo en momentos de relajación normal para luego cuando haga falta como herramienta de control disponer de ello con eficacia.
Espero que esto os sirva, no siempre voy a hablar de literatura.

Estar vivo es ser feliz

Y después de mucho tiempo y mucho sufrimiento una se da cuenta de que todo es relativo. Son muchas las personas que vienen a consulta con problemas gravísimos que no saben resolver  y muchísima ansiedad que no saben controlar.
La primera vez que fui a la psicóloga fue en esas circunstancias. Tenía dieciséis años, mi primer novio y mucha inseguridad. Era un problema gravísimo. No podía dormir pensando en que lo perdería, me entraba dolor de barriga cuando me decía algo que me hacía dudar sobre lo que él sentía por mí…Suspendí cinco asignaturas un trimestre por culpa de esto y fue entonces cuando mis padres decidieron buscar ayuda. Algunos tenemos tendencia a ahogarnos en un vaso de agua. No hay que decir que la psicología me ayudó tanto que se convirtió en algo fundamental para mí.

Hoy por hoy soy yo la que se sienta en ese despacho (esta línea parece sacada del anuncio de caramelos) y hay gente que viene con problemas verdaderamente graves y difíciles de resolver. No está en mi mano, como es lógico, arreglar el problema, lo único que podemos hacer los psicólogos es ayudar a ver ese problema desde otra perspectiva o a controlar las consecuencias que algo, muchas veces irresoluble, está generando en la persona que tenemos enfrente. Muchos me dicen «sé que es una tontería pero no puedo evitar ponerme así», ante esto yo siempre respondo la misma frase «nada que pueda hacerte sufrir es una tontería, pero lo podemos convertir en ello si tú quieres». Obviamente siempre responden sí.

Pasan los años y muchos de los niños con los que he trabajado, se ve que mirando sus contactos de whatsapp me encuentran. Ya no son tan niños, pero se acuerdan de mí. Algunos me escriben y me agradecen que les ayudase a ver la vida de una forma diferente, que les enseñase a relativizar los problemas como a mí me enseñaron (de hecho yo también sigo hablando de vez en cuando con mi psicóloga). Lo que no saben es que muchos de ellos me enseñaron a mí mucho más de lo que yo pude enseñarles a ellos. Que gracias al dolor, la fuerza y el valor que he visto en consulta he sido capaz yo de afrontar muchas cosas y que para mí ellos también son una terapia.

Sobre esto debo añadir que este blog se llama como se llama como homenaje a lo que arriba comentaba. La representación gráfica de cómo la gente puede hacernos cambiar de perspectiva la vi en el final de la película Desmontando a Harry, con un diálogo entre  Harry (Woody Allen), que a sus sesenta sigue siendo como yo a mis dieciséis y un amigo suyo que siendo más joven ya está muerto (el mayor miedo de Allen).

La experiencia, la vida y los demás pueden hacernos aprender a ver las cosas de otro modo si les abrimos la puerta de nuestra razón. Da igual la edad, el sexo e incluso el nivel intelectual, todas las personas tienen algo que enseñarnos y si fuéramos capaces de coger tan solo la mitad de lo que nos ofrece cada una de ellas seríamos también la mitad de desdichados.

El primer brote verde tras el caos

Hace unos días escribía sobre la resiliencia porque sentía en todo se había desmoronado a mi alrededor… pensé «igual si lo canalizo o lo escribo lo veo de una forma diferente, más objetiva». Pues no, es increíble, parece que los astros están dispuesto de alguna manera para conseguir que todo salga mal o que alguien me ha echado un mal de ojo, y eso que no creo en la brujería… Pero que en la misma semana que me he hecho media mudanza y lo que me queda, que me han dado un golpe con el coche, que un papeleo que costó cerca de 400€ está mal hecho y la consecuencia es pagar un dineral más…y otra serie de acontecimientos que no nombraré por no incidir en los profundos sentimientos negativos que me generan algunas personas de mi alrededor ahora mismo…no puede ser casualidad.

1520639_673605192689961_2047134110_nYo suelo verlo todo desde una perspectiva positiva, siempre pienso lo que voy a aprender de cada situación, pero mi pregunta es ¿basta ya, no? no sé quién narices es el guionista de mi vida, pero podría repartir las escenas difíciles en varias temporadas. Lo que sí que le debo reconocer es que ayer tuvo el detalle de darme la idea de contactar con una personita de la que por circunstancias me había distanciado… que volví a echar unas canastas después de once años de retirada de las canchas (y que por cierto descubrí que tenía buena mano todavía) y que me devolvió un atisbo de la esperanza que había perdido en la gente.

A ver si a partir de ahora, de este brote verde y de los pequeños proyectos que hemos pactado (como los paseos esporádicos por la playa) que tanta falta me hacían, empiezan a encauzarse las cosas. A ver si poco a poco, día a día recupero la creatividad y la energía que tengo bloqueadas ahora mismo.

Mi pequeño holoCAUSO

¿No os pasa a veces que pensáis  que podríais escribir una novela con vuestra propia vida? Yo lo pienso mucho, aunque luego considero las potenciales ventas y deja de compensarme. En realidad no la compraría nadie pero sería de lo más divertida.  No hay semana que no cambien diez veces la dirección de mis pasos. Y digo cambien porque suelen ser elementos externos los que me hacen girar una y otra vez. Siempre que todo va bien y está en calma sufres, ¿por qué? No tiene sentido…»eres ese tipo de persona q necesita tener o crear problemas para sobrevivir» me dicen. NOOO, les digo. Porque sabes que de un momento a otro va a llegar una noticia inesperada y catastrófica (y no es la profecía autocumplida).  «claro, si esperas que pase algo malo ocurrirá, porque estarás pendiente de que ocurra y cuando haya el más mínimo atisbo de drama tú misma, inconscientemente irás a buscarlo» me dicen.  Pues NO, les digo.  No, no, en serio, os juro que no. Mi vida pasa de la comedia al drama en cuestión de horas, de minutos e incluso alguna vez de segundos, y

Así me siento yo, pero menos sexy
Así me siento yo, pero menos sexy

podría demostrarlo con diversas anécdotas que me reservaré para un apartado de «holocauso» «epocalipsis» o «muertes por cortesía». Todavía no he decidido el título.
No, no hablo de eso, hablo más bien de algo parecido al Karma. «Kate, lo del Karma es una chorada» me dicen. Si y no. Les digo, y me quedo tan ancha.  No, lo que yo digo es que todo está guay, vives en un mundo de flores y gominolas, descansas, duermes de puta madre por primera vez en años y de repente… se te jode el business, detectan enfermedades en casa, es febrero y el gato se mea en el único edredón que te queda después de la separación…

O yo he hecho algo muy malo o la vida es una cachonda, porque a mi lo de las vacas gordas y flacas…sinceramente…se me queda pequeño.