Mis días bordes

Mis días bordes Si me paro a pensar en la cantidad de horas diarias que invertimos algunos, por nuestro oficio, en crear contenido para compartir o en corregir contenido creado por otros, entiendo perfectamente el debut de mis migrañas. Hace 5 años, creía que era inmune al trastorno familiar que mis tías, mi padre y hasta mi pobre hermano venían sufriendo desde muy pequeños. Pero no. Ja! pura ilusión. No sé si conocéis algunos de qué va el rollo de las migrañas, no tiene nada que ver con un simple dolor de cabeza. No es ni parecido a la comúnmente citada “jaqueca”. La migraña es un dolor incisivo y debilitante que suele surgir sobre los ojos y que se extiende hemicranealmente hasta dejarte tumbado en la cama, huyendo de la luz y el sonido.  Y no, una ve empieza no se para, se va cuando quiere. Hay medicación preventiva y esas cosas, pero a mí, hasta ahora no me ha librado nada del dolor una vez el ojo empieza a notar que algo amenaza. Por tanto, si algún día me veis por la calle y no os saludo o tengo la cara especialmente blanca o un gesto de dolor en la mirada ya sabéis…habladme flojito, o al menos si reacciono con mal gesto, no penséis que soy una borde. Que lo soy, pero no lo penséis.

Jueves, seguimos currando

Jueves, seguimos currando

Son las 11:25 de la mañana y lo único que he hecho de utilidad ha sido ducharme. Cómo cuesta arrancar cuando una está triste. Aunque esa tristeza parece que te exculpa a ti contigo mismo para trabajar o avanzar faena desde la cama y eso sin embargo, para mí, es un placer. Con lo que la situación por ahora no llega a límites verdaderamente preocupantes.

portada principalComo sabéis, llevamos las últimas semanas dedicados en cuerpo y alma a la promoción del libro Ciudad para ser herida. No solo a través de las redes sociales, sino de la prensa nacional, con la que cuesta hacer un seguimiento e insistir diariamente cuando tu editorial todavía no suena mucho. Pero es un reto.

La novela de espionaje es un género con poca tradición en nuestro país y eso dificulta en gran medida la tarea de definir un público objetivo. Y lo más difícil: cómo llegar a él. Por suerte estamos trabajando con grandes profesionales en el mundo de la distribución que nos ayudan indiscutiblemente en esta tarea.

Al final, lo que cuenta es que la gente que está implicada en la implantación de un producto en el mercado, sea un libro, un patinete eléctrico o un slime es que crea en él. Todos estamos seguros de que nuestra apuesta es buena, de que el texto tiene un nivel literario y una buena edición. Que el sello empiece a sonar es cuestión de tiempo, y que los autores que se pasan de grandes firmas a nuestra marca se sientan orgullosos de estar aquí es el objetivo real, a fin de cuentas.

Gracias a los que estáis ahí cada día con vuestro apoyo, porque es por vosotros y vuestras recomendaciones por lo que dentro de poco tendremos que empezar a reimprimir los títulos.

Por otro lado, esta campaña de Navidad va a ser increíble. No le quites ojo al blog.

 

 

Volver a ti: empiezo la espera.

Volver a ti: empiezo la espera.

No mentiría al decirle al lector que yo sería la última persona que invertiría su tiempo en leer este post. Escribir desde el dolor es lo menos recomendable que existe y a pesar de eso, de que los expertos recomiendan siempre tomar distancia antes de enfrentarse a la página en blanco, aquí estoy, tratando de sacar a golpe de letras el dolor que se va atascado en todos los poros de mi cuerpo.

44143573_2218984388346631_2810294992667410432_nLa verdad es esta: Blas ha muerto. Evoco las palabras de mi amigo Alejandro Palomas porque no hay certeza mejor expresada en una frase tan sencilla. Lo que no es tan sencillo de calcular es la dimensión de esa verdad, tan -en apariencia- simple y natural como la vida misma.

Cuando hace 9 años paseaba por Benito Pérez Galdós, mi mirada se cruzó con unos ojos azules que la seguían. Me paré en seco -Perdone, este gato se vende?- Pregunté estúpidamente porque era una pajarería, pero la respuesta no resultó tan obvia -No, no es de raza ni nada, lo han traído unos criadores que por un error se les han cruzado una angora y un siamés, se va a la perrera- Le pedí que me vendiera entonces un transportín, comida, arenero y arena y me volví a casa de mi padre con mi gato en el asiento del copiloto explicándole que creía que le iba a llamar Blas, si no tenia objeción, que podía dejar de maullar o de estar asustado. Le prometí cuidarle siempre.

Creo que me entendió, porque desde ese momento no nos despegamos. Al entrar en casa me seguía, fuera donde fuese, compartimos libros, películas, estudió la carrera entera de psicología a mi lado y nunca faltó a una llamada, ni se separó de mí en momentos de enfermedad.

Pocos años después -tres-, entré con Epi en casa en estado crítico. Cualquier macho lo hubiera repudiado e intentado expulsar de su territorio de niño mimado de mamá, que era en el que él vivía. Pero no, Blas no era así. Olisqueó a Epi, vio las heridas, los dolores, los ojos infectados que traía de la calle… y con una pata lo empujó a su abdomen para darle calor. Le enseñó a bañarse, a ir al arenero… Él era mi bebé, y Epi se convirtió en el suyo. La cadena perfecta y él, siempre, el eslabón central, repartiendo cariño en todas direcciones.

Después de nueve años de amor incondicional nos ha dejado solos para siempre. Sin44108608_2218985428346527_7680773019974762496_o.jpg avisar, sin hacer ruido, sin dejar que le viéramos morir y sin dar un maullido más alto que otro. Nueve años son muy pocos para un gato, pero si la bondad y la belleza interior se reparten a lo largo de la vida, bien es cierto que él había repartido de sobra a su corta edad. Ha sido lo mejor de mi vida en la última década, mi pequeño bebé, gato-perro, mi fierecilla, mi muñeco para dormir. Me dueles tanto y te voy a echar tanto de menos que no puedo ni imaginarme que mañana al despertar no estarás a mi lado.

Espérame, te lo ruego, en el cielo de los gatos, en el espacio o en la otra orilla, sea donde sea, te juro que nunca dejaré de buscarte.

Te amo mi bebé, con el amor más puro que soy capaz de sentir, y mientras no vuelva a tenerte será imposible reconstruir la parte de mí que te llevas.

Gracias por la vida, por tu vida y por la mía, por la que hemos construido juntos. Te sostengo en un abrazo eterno y te beso esa naricilla rosa y húmeda. Descansa esta noche, mañana quedará un día menos para que volvamos a estar juntos.

Bendito descuido el de aquellos criadores.

 

 

 

 

 

 

Ciudad para ser herida. La gestación.

Ciudad para ser herida. La gestación.

Para no variar, el último mes ha sido de locura. Tal y como confirmé, mi crisis de los treinta está en plena acción y los botes de cremas, mascarillas, etc. ocupan buena parte de los rincones más insospechados de la casa. A pesar de lo interesante que pueda parecer este tipo de alusiones a mis criterios dermatológicos en muchos de los blogs más seguidos del país, me niego a invertir más tiempo en contar mi intento ridículo de mantener mi piel lisa el mayor tiempo posible.

Ahora vayamos a lo importante (sin ofender a los blogs de estética). Lo de que el último mes ha sido una locura no viene por mis crisis ni mis tonteos con las cremas, viene de que desde Editorial Mankell hemos conseguido, por fin, sacar el primer título de la Serie Negra y, además, con distribución nacional y un alto grado de imFrancisco-Veiga-para-Jot-Down-5plicación mediática.

El interés por esta nueva obra surge de mi encuentro con el profesor y catedrático Francisco Veiga, el pasado 11 de mayo en Casa Mediterráneo. Donde tuve el privilegio de presentar su obra anterior El Turco, el único título en español que engloba desde el Imperio Otomano hasta la actual república de Turquía que, por cierto, tendrá una versión actualizada dentro de poco.

Veiga me habló aquel día de un manuscrito, de una novela de espionaje que había finalizado y que podía resultar, en ciertos aspectos, polémica. Tras debatir con él la implicación política, o no política del texto, el planteamiento vanguardista del formato, la estructura y el por qué de  su necesidad de saltar del ensayo a la ficción, nos dispusimos en Mankell a leer el archivo.

“Es una obra muy arriesgada para nosotros” se oía por ahí “No es un texto para todos,portada principal desde luego, pero es bueno” se escuchaba a otras “Nos puede traer problemas, hablemos primero con el abogado”. Pero yo, particularmente, necesitaba probar, sacar el libro al mercado y ver qué pasaba. Ver si las advertencias del autor, de parte de los medios, de mis propios compañeros eran tan necesarias. Al fin y al cabo, si nos damos una hostia, cosa poco probable cuando un texto en sí es bueno, siempre podemos levantarnos. Pensé. Luz verde y a por todas.

Hoy me siento muy orgullosa de lo que hemos hecho. De cómo el equipo editorial ha trabajado mano a mano con el autor para dar la forma perfecta a una obra que merece ser comentada. Para hacernos un poquito más grandes y, sobre todo, para llegar a sus casas y conseguir que, junto a El silencio y el mar, Mankell empiece a tener un espacio fijo en sus estanterías.

Ciudad para ser herida ya se puede adquirir en diversas librerías online e irá llegando a todas las librerías y grandes superficies entre hoy y la próxima semana.

En Alicante está disponible ya en 80 Mundos, y la presentación se realizará allí mismo el 19 de octubre a las 19.30h.

+información sobre la novela en www.ciudadparaserherida.com

+ información www.editorialmankell.com

Respirando hondo

Respirando hondo

Un agosto más de promesas y os digo en serio que este año lo voy a intentar de verdad.
Como muchos sabéis, lo que llevamos de 2018 está siendo una locura; además de compaginar mi trabajo como psicóloga infantil he inaugurado con mi equipo la Editorial Mankell, he comprado con 3 socios más la Librería 80 Mundos y he pasado a formar parte del equipo cultural de Casa Mediterráneo. Todo eso se traduce en mucha ilusión y mucho trabajo, pero poca vida personal. Las consecuencias han caído sobre mí de una de las formas más dolorosas y me han obligado a reinventarme. Y aunque a veces tenemos la sensación de que la hemos cagado y que hemos tocado fondo, que no hay salida, los que ya hemos pasado por más de uno y dos baches, e incluso alguno con psiquiatra adosado, tenemos ciertas pautas de resiliencia que nos hacen rebotar, con más o menos energía, para no dejar de atender lo que hay que atender. Al fin y al cabo, los objetivos no se cumplen solos.

Os cuento que este mes de vacaciones de niños lo estoy utilizando para ultimar la próxima novela Mankell, que se va a titular Ciudad para ser herida, y está escrita por Francisco Veiga, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de algunos clásicos como La trampa balcánica o El turco. Se trata de una novela de contraespionaje en la que se desarrolla una teoría sobre el terrorismo islámico en Europa y que toca, precisamente, el atentado de hace un año en Barcelona.

Por otro lado, la agenda que se presenta en septiembre a nivel cultural-literario para Alicante, me parece bastante potente, de hecho, espero que todo quede a la altura de lo que estamos programando. Desde Casa Mediterráneo seguimos con el ciclo Escritores y el Mediterráneo, que se fusiona en parte con el de Literatura en la Sede, en el que llevo ya trabajando dos años. Tendremos el día 28 a Javier Moro.
Por otro lado inicia también Casa Mediterráneo una residencia de escritoras que consiste en traer a pasar un mes a dos escritoras de países con problemas de libertad de expresión. Empezaremos en septiembre con dos escritoras argelinas y organizaremos algunos encuentros con ellas en los que podrán participar periodistas, escritores y editores de Alicante.
El colaboración entre 80 Mundos y Casa Mediterráneo y coordinado por Luis López Belda tendremos un Ciclo Cine-Fórum, con dos proyecciones al mes y con acceso totalmente gratuito.

Además, para rematar el mes tendremos una expedición a Estambul, donde llevaremos a un equipo de gente a mostrar a ciudadanos e instituciones algunos puntos fuertes de nuestra cultura y nuestra ciudad.

Y para re-rematar cumpliré 30 años y tengo previsto empezar una crisis de niveles desorbitados. Así que utilizad agosto para descansar y abrochaos los cinturones.

 

Por supuesto El sabor de las palabras vuelve el 28 de septiembre con Javier Moro.