Mis días bordes

Si me paro a pensar en la cantidad de horas diarias que invertimos algunos, por nuestro oficio, en crear contenido para compartir o en corregir contenido creado por otros, entiendo perfectamente el debut de mis migrañas.

Hace 5 años, creía que era inmune al trastorno familiar que mis tías, mi padre y hasta mi pobre hermano venían sufriendo desde muy pequeños. Pero no. Ja! pura ilusión. No sé si conocéis algunos de qué va el rollo de las migrañas, no tiene nada que ver con un simple dolor de cabeza. No es ni parecido a la comúnmente citada “jaqueca”.

La migraña es un dolor incisivo y debilitante que suele surgir sobre los ojos y que se extiende hemicranealmente hasta dejarte tumbado en la cama, huyendo de la luz y el sonido.  Y no, una ve empieza no se para, se va cuando quiere. Hay medicación preventiva y esas cosas, pero a mí, hasta ahora no me ha librado nada del dolor una vez el ojo empieza a notar que algo amenaza.

Por tanto, si algún día me veis por la calle y no os saludo o tengo la cara especialmente blanca o un gesto de dolor en la mirada ya sabéis…habladme flojito, o al menos si reacciono con mal gesto, no penséis que soy una borde. Que lo soy, pero no lo penséis.

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