EL PSICOPATA


 

CARLOS BERBELL. EDIT. LA ESFERA DE LOS LIBROS.

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Por Manuel Avilés

Una gran novela histórica de Carlos Berbell.

Equivoca un poco el subtítulo pues, tras el psicópata, el editor ha escrito: “Un policía a la búsqueda de un asesino en serie en el Madrid de la Guerra Civil”. Uno espera encontrarse una historia similar al mendigo asesino de Madrid, al Arropiero de Cádiz, al mataviejas de Santander o al asesino depredador de prostitutas de Castellón. No es de eso de lo que trata esta novela.

da3f0c218bf820986b1260ddc62702b7El inspector de policía Jacinto Alonso, republicano, masón y comunista es enviado, por razón de su cargo y para cumplir con el mismo, a Madrid. Su misión es única: descubrir y, con ello, colaborar para desmantelarlo, un golpe de Estado – un nuevo golpe de Estado además del de Julio del 36- contra la República. Estamos hablando del golpe que desde dentro, desde el Madrid republicano y asediado por las tropas franquistas, tramaba el coronel-general Segismundo Casado. Siempre, los militares infieles y de eso está llena la historia de España – véanse tantos golpistas del siglo XIX, véase Franco y sus colegas de golpismo y véase el propio Casado- se rebelan y dan golpes contra quienes los elevaron a ese rango e hicieron posible, por tanto, las rebeliones que protagonizaron.

En las guerras, mucho más en las guerras civiles en las que luchan padres contra hijos, hermanos contra hermanos, vecinos contra vecinos…, se destapan con frecuencia los peores instintos del ser humano. En las guerras, la primera víctima es la verdad y al mismo tiempo es víctima, asesinado con los mismos tiros y las mismas bombas que los hombres, el Estado de Derecho. Muy a menudo, por no decir siempre, se usan los motivos de la guerra falseándolos, los bandos o las ideologías, para cargarse literalmente al que era rival por otro motivo bien distinto.

Tres personajes siniestros sobresalen en esta novela como especialmente sádicos y patéticos, dos auténticos asesinos en serie: Florencio Tribaldos, jefazo del SIM, Bienvenido Buencuerpo – fíjense en el nombrecito-, que acomplejado por su nombre se hacía llamar Doctor Muñoz y Agapito García Atadell. Estos elementos, que pueden ser etiquetados como asesinos y ladrones sin miedo alguno, usaron el poder que les daba la república para matar y robar, enriqueciéndose sin medida, mandando sin medida en las checas, organizando sacas y llevando a cabo los famosos “paseíllos” de tan triste recuerdo en ambos bandos, el bando republicano y el fascista.

Hay páginas sabrosísimas como las dedicadas a explicar el origen y funcionamiento de la masonería o páginas históricas sobre los monumentos madrileños como el Palacio de las Salesas, sede aún del Tribunal Supremo, desamortizado por Pascual Madoz y convento en su origen para albergar a las Monjas de San Francisco de Sales, construido por Bárbara de Braganza buscándose un hospedaje frente a los celos de Isabel de Farnesio y en el que duerme el sueño eterno junto a su marido Fernando VI.

Queda claro en esta novela histórica hasta qué punto reinaba la desorganización de las izquierdas en la Republica – con anarquistas, comunistas, socialistas, etc…, enfrentados y cada uno a su aire- que fue, junto con el abandono de las potencias extranjeras en lo tocante al armamento, determinó su derrota ante las tropas franquistas.

Es en definitiva una novela para aprender pues el autor demuestra – entre la ficción- un gran conocimiento objetivo de los personajes y las circunstancias, de la vida en un Madrid carente de todo, en el que hasta los muebles desaparecieron usados como combustible en cocinas y calefacciones.