Irene

Por Manuel Avilés  aviles2 (1)

PIERRE LEMAITRE.

EDIT. ALFAGUARA. 2006

Nos encontramos sin ningún género de dudas ante una de las novelas negras más impactantes de los últimos años, por no decir, de las más impactantes de su género.

El autor crea un ambiente de tensión, de crueldad y de misterio desde la primera página.

irene-pierre-lemaitreSituémonos en los alrededores de París en unos acontecimientos que comienzan a desatarse en abril de 2003. Unas jóvenes prostitutas, dos, aparecen asesinadas brutalmente. El autor –los hechos hablan por sí solos y describen a quien los lleva a cabo- es un psicópata desalmado, un sádico de libro que se recrea infligiendo a sus víctimas el mayor dolor posible y que disfruta observando las reacciones de terror de quienes saben, porque él se lo hace saber, cuando están indefensas a su merced, que van a morir torturadas. No hablamos de una muerte rápida ni indolora, sino de una muerte terrible entre atroces sufrimientos que harían las delicias del Marqués de Sade.

La policía, al mando del comandante Camille Verhoeven, inicia a ciegas las investigaciones. No tiene ni un hilo primero del que tirar para desenredar la madeja de esos terribles asesinatos.

Conforme se desarrolla la trama – perfectamente hilada, con maestría de relojero y precisión de cirujano- aparecen nuevos crímenes. Hablamos con toda propiedad de un asesino en serie con el que el autor sigue un hilo conductor: los asesinatos tienen como modelo a los que aparecen en determinadas obras literarias. La Dalia negra de James Ellroy, que narra el asesinato terrorífico y aun no resuelto de Elisabeth Short, o American Psycho de Bret Easton Ellis , que describe al milímetro la vida de un ejecutivo asesino neoyorquino, son dos de las obras en que se inspira el asesino.

La policía debe trabajar contra reloj. Las autoridades políticas presionan para una rápida resolución, presionadas a su vez por los ciudadanos. La prensa encuentra la carnaza que siempre consumen ávidamente lectores desocupados y amantes del morbo. Un periodista entrometido y provocador, un policía sinvergüenza y corrupto, un asesino que entabla un duelo, un pulso mortal con el jefe de la investigación y una carrera por evitar nuevos asesinatos descubriendo la clave en que se basa el asesino múltiple. He ahí los ingredientes para una novela en la que el lector se sumerge sin poder abandonar su lectura una vez iniciada.