Raíces de la Sangre. Poema Diez


Hoy voy a Pilar Blancohacer un pequeño homenaje a una amiga, maestra y poeta. Porque Pilar Blanco fue mi profesora de literatura en mi último año de instituto y la admiro muchísimo. Os dejo la dedicatoria que me hace en su último libro y el poema diez de este Raíces de la Sangre, quien me conoce sabe por qué lo he elegido.

Dedicatoria:
La cara no es espejo, es claridad de luna.
La palabra no es cauce, es voz dormida.
Los años no engañan, no nos movemos de ellos.
Y entramos en un día detenido: una conversación, unas cartas, un mundo.
Para Kate, esta Pilar de siempre, pilarando.
Con cariño, Pilar Blanco.

DIEZ

Pero al fin
se ha deshecho la nieve debajo de tus pies
y solo el agua sucia te sostiene
a flote en el deshielo presentido.

Una lluvia de copos. Una lluvia de pétalos. Lluvia de
propósitos de nieve para el bosque.
das vueltas a tu propia fascinación.
Por fin hay algo intacto entre tanta mudanza.

La luz entre los árboles, la luz sobre las hojas. La
reverberación. Presagio.

Vuelva la bendición de lo blanco. Saber que todo,
presagio y malquerencias, será barrido por Albura.
Nacer, nacer.

Vendrá.

Tras el aguacero de los días pasados, de nuevo el sol.overnature.com-175
Creerás estar soñando. El sol. En su caer. En su dominio

Descalza, saliste a sentir barro entre los dedos. Los
placeres primarios del tacto o los aromas. Tenderte sobre
la empapada, licuada tierra y aspirar pudrición. Que es
origen de vida.
Y ser tú levantándote. Algún día.
Cuando se vaya la nieve.

No te arrastra el turbión hacia la marmorir. Te anclas
en la tierra, aprendes de ella. Después de cada tránsito
queda lo que debe quedar. Y a lo que no, ábrele las
ventanas, fuera, sea aire el aire.

Cuando sientes que estás a punto de arraigar, que
tus dedos se ramifican. Que pronto serás arbusto,
aspiración de árbol, te incorporas. Desmigajarse para
hacerse una.

Todavía no puedes renunciar a tu inquietud de altura.
No hay vacío desde el que comenzar. Los ojos, no
negándose, no regaladores de imágenes robadas, piden
un segundo mirar.

Pues todo, finalmente, se resuelve en mirar.

(Aquí os dejo también la crítica al libro que hizo Ramón Bascuñana, otro poeta amigo, para la revista La Galla Ciencia)

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