¿Segunda cita? No, gracias


Cuando llevas tiempo sin relaciones estables, pasas hasta del sexo porque sí o miras a los hombres con desinterés te das cuenta de que quizá estés entrando en una distimia (normalmente pasajera). Es decir, una especie de pequeña depresión, en este caso focalizada en el sexo opuesto que se traduce en el típico “uff, ligar, que pereza, ponerme otra vez a contar y escuchar la vida del otro para nada”. Y es muy frecuente, mis amigas y yo lo comentamos muchas veces y hemos coincidido todas en una época de pasotismo sexual, aunque parece que alguna, al menos servidora, comienza a recuperarse.

descarga (1)Para ello, para no volver a caer en ese estado desmoralizante y asexual empiezo a plantearme ciertas reglas que se deben cumplir a la hora de acceder a esa primera cita. Ojo, que tanto debes cumplir tú como él, solo que tú tienes la ventaja de conocerlas de antemano y él o ella, pobre incauto/a, va a ciegas Pero son fundamentales.

Debo reconocer que no sé si por mi trabajo, mi situación actual o mi actividad constante en redes sociales tiendo a desconectar de las conversaciones que siento que no despiertan inquietudes. Por tanto, por propia definición personal no debo volver a quedar con el mismo tío si he sacado el móvil más de tres veces del bolso para mirar whatsapp, facebook, twitter o simplemente la hora. (Esta norma también la utilizo a veces para decidir la respuesta cuando alguien me pregunta si la peli que he visto es buena o mala). Si él también lo hace es obvio que hay que pedir la cuenta y largarse.

Otra norma que me suelo poner es la de que salga el prefijo “ex” seguido de la palabra “novio/a” excepto cuando es para asegurarse de que ningún/a psicópata te va a perseguir al salir del restaurante o te está vigilando con unos prismáticos mientras cenas, que a estas alturas (que no son tantas) a una ya le ha pasado de todo.

La tercera en mi caso es que no me obligue a cenar en una terraza para poder fumar mientras cenamos, pero esta creo que es más obvia.

La cuarta, para mí impepinable aunque no tanto para las esperanzadas/os, es que si en la primera cita no me entren ganas de abrazarlo, besarlo o directamente arrinconarlo sin escapatoria en el coche (otra cosa es que lo haga, que una/o siempre intenta mantener las formas para que no parezca que se conforma con cualquiera, porque no es así). No, si en la primera cita, que es cuando más esfuerzo ponen, no te lo/la comerías a besos no va a funcionar en las siguientes y mucho menos tras años de relación, no pierdas tu tiempo.

A mí la que más cribas me ayuda a hacer es la primera, porque soy la “chica del móvil” y si consigue que no lo saque ni una sola vez en toda la noche se asegura 2,3,4, 50 citas y posiblemente una boda. Pero eso, a día de hoy todavía lo considero inalcanzable.