Razonamientos de un 19 de marzo


En días como hoy, te paras a pensar y te das cuenta de lo poco que sabes de esos héroes a los que llamas “padres”.

Retrato. Colegio de Párvulos Los Cagones. 1964“En el fondo uno siempre tiene la sensación de que es un impostor y vive con miedo a ser descubierto”, decía el otro día G. Martín Garzo. Y me daba mucho que pensar. Me vino de pronto a la mente mi infancia, y me vi sentada con siete años haciendo planes para el futuro: iría al instituto al que fue mi padre, y luego a la Universidad de Salamanca, como mi padre y mi madre. Recuerdo que imaginaba el pasado de mis padres que nunca viví en blanco y negro o sepia, pero supongo que eso es culpa de las fotos. Los imaginaba saliendo de casa con el suelo nevado y los libros en la mano cubierta por un guante de lana y escondiendo la nariz en el cuello del abrigo. 

Recuerdo también imaginar su infancia. Todavía lo hago: siempre con un libro o un cuaderno, un lápiz, pensativos, soñadores… Los he imaginado siempre en sus clases, mi madre atenta, memorizando cada palabra que decía la monja; mi padre, mirando por la ventana, pensativo, o dibujando en el margen de los libros. Imagino su boda, los dos de blanco, mirándose cómplices. Los imagino el mamádía que yo nací. Imagino sus conversaciones las noches en las que traíamos las notas o preparando los regalos de Navidad. Imagino lo que hacían cada uno de ellos los fines de semana que no estaban con nosotros después del divorcio. Imagino tantas cosas…
Pero lo cierto es que por mucho tiempo que invierta en imaginar cómo fueron o cómo son cuando yo no los veo, nunca me acercaré a la verdad. Por mucho que ellos me cuenten su pasado nunca tendré sus ojos; aunque me expliquen sus emociones, jamás las sentiré porque, como dijo G. Martín Garzo el otro día, los hijos siempre llegamos tarde a la vida de nuestros padres. Y por mucho que anhelemos saber todo aquello que fueron antes de existir nosotros, solo nuestra capacidad inventiva logrará crear una boceto de quiénes son realmente. Y así, idealizamos la cara -oculta para nosotros- de los héroes que marcaron nuestra infancia. Porque por muchas cosas que nos cuenten jamás podremos llegar a toda la historia que albergan sus silencios.

Feliz día del padre 2015.