Mika 2 y quién es Alberto


Y le hizo memoria.

Sin recoger los trozos de cristal del suelo y con la ropa interior enredada entre las sábanas Alberto la abrazó de nuevo, se puso sobre ella y la acarició por todas aquellas zonas nombrables e innombrables de la anatomía humana. Ella lo desnudó de nuevo mientras lo miraba con dulzura.

Desnudo 2Alberto no tenía un cuerpo diez, ni siquiera tenía un cuerpo ocho. Para nada se asemejaba al mito sexual del empresario de 50 sombras. Alberto tenía una pequeña empresa informática que todavía daba casi más costes que beneficios. No llegaba al metro ochenta, era castaño y con poco pelo. Usaba gafas para leer y tenía entre treinta y treinta y cinco. A pesar de eso le encantaba verlo desnudo y contarle los lunares.

Llevaba trabajando para él unos seis meses y desde el momento en que lo vio, desde el momento en que le sonrió por primera vez supo que quería tenerlo tan cerca de ella como lo tenía ahora mismo.

Él sin embargo no lo tenía fácil. Se encontraba en el tramo agonizante de una relación y algo dentro de él; algo moral, algo ético, algo quizá educacional le impedía traicionar aquel noviazgo que hasta hacía unos meses no había sido tan destructivo.
Ella esperó con paciencia y cada día que pasaba lo admiraba y deseaba con más intensidad. Hasta que lo consiguió. Hasta el día en que esa frustración se había acabado por fin y lo había empezado a tener para ella. Era suyo de noche y era con ella de día. Sin compromisos, sin fronteras, sin planes…y ahora… también sin tiempo.