Cuando tu mundo se queda pequeño

Una no se da cuenta de lo pequeña que es la ciudad en la que vive hasta que rompe una relación larga. Entiendase por relación larga una de más de cinco años. Hoy por hoy cinco años de relación son muchos y me baso en la casuística más cercana.

El problema de vivir en ciudades como (no quiero exagerar ¿vale? ) el DF por ejemplo, pues ayuda a que puedas iniciar una nueva vida sin ir dando explicaciones en cada esquina. Aquí no. Aquí tenemos otras ventajas: tenemos mar, tenemos buen clima, tenemos…mar. Pero lo que es la intimidad no está a nuestro alcance. Es un poco como la teoría de las #cajas, aquí no puedes separar tu pasado de tu presente, poner un muro y mirar hacia delante porque cuando lo intentas y levantas la cabeza la ley de Murphy te pone en la cara a la madre de tu ex, que te mira con asco porque a tu lado llevas a un maromo que no conoce. Con suerte se calla, sin suerte te da la tarde.

Creo que la sensación es parecida a la de esta imagen, tú te buscas un hueco y resto te pisa.

El caso es que tras varias relaciones de un mínimo de dos años cada una me van quedado pocos barrios, restaurantes, cines…a los que ir sin esa sensación de te vas a encontrar a alguien a quien le sobras. ¡Y oigan! Que yo tengo el mismo derecho que ellos a estar allí….lo que pasa es que no me gusta molestar.

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